Polémica muerte de paciente que sufrió terapia infantil "antigay"
Un científico desarrolló un sistema de castigos y premios para desalentar "conductas homo". Uno paciente no sobrevivió.
En 2010, una fotógrafa de Minnesota llamada Maris Murphy le comentó a su hermano, Mark, que una amiga de ella empezaría terapia. El hombre puso el grito en el cielo y explicó su enojo con una anécdota: "¿No te acordás de toda la mierda que nos hicieron pasar en la UCLA?".
Kirk llegó a las manos de Rekers por inquietud de su madre, Katie. "Me preocupó un poco cuando lo vi jugando con muñecas porque reconocí 'comportamientos femeninos' y yo quería que creciera para ser un hombre normal", expresó la mujer. Ella vio en un canal de la televisión local que un grupo de científicos reclutaba niños para el programa de UCLA, que estaba financiado por el gobierno de los Estados Unidos.
Durante el tratamiento, Murphy era ubicado en una cámara Gesel (una sala con una ventana por la que no se puede ver afuera del cuarto). En esas sesiones, el niño tenía que elegir entre los juguetes de varones o de mujeres, y si elegía los primeros su madre lo felicitaba, mientras que si prefería los otros ella lo ignoraba.
El tratamiento llevaba a Murphy a tener ataques de ira, lo que no hizo más que alentar a sus terapeutas. El proceso de reeducación siguió en la casa familiar, donde el niño recibía una ficha roja por cada "acción femenina" y una azul por cada "masculina". Si acumulaba más de mujeres que de varones, recibía una paliza de su padre.
El resultado de la terapia fue "devastador", según sus hermanos, quienes describieron a Murphy como un joven solitario. Kirk se enlistó en la Fuerza Aerea de los Estados Unidos y después de ocho años se mudó la India donde trabajó en finanzas. La última visita a su familia fue en junio de 2003, seis meses antes de ahorcarse en su departamento de Nueva Dehli a los 38 años.
Rekers sólo expresó a la prensa que es "científicamente inadecuado" decir que el suicidio de Murphy tuvo que ver con la terapia recibida de niño, y extendió su pésame a la familia. El médico usó el caso para sostener su teoría de que la homosexualidad puede ser "curada".
Pero Rekers fue atrapado en compañía de un "taxi boy" en el aeropuerto de Miami. El joven aseguró que le dio al médico "masajes eróticos", pero el científico aseguró que es todo mentira y asumió su culpa por contratar a un joven "sin saber de qué tipo de familia venía".
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