Lo ataron y lo dejaron en su propiedad con el volumen de la televisión alto para que nadie pudiera escucharlo. El cuerpo fue descubierto dos semanas después cuando la hija de la víctima lo fue a visitar.
Barry Reeve
Una pareja de mujeres torturó, mantuvo prisionero y dejó morir al hombre que les alquilaba su casa. Lo hicieron porque pensaban que tenía escondida una gran suma de dinero.
Kelly Barnes, de 32 años, y Jodie Ramsbotton, de 31, fueron las acusadas de haber torturado y dejado prisionero a su arrendatario que terminó muriendo. La víctima se trata de Barry Reeve, quien era conductor de colectivo.
El hombre de 67 años fue golpeado y cortado con un cuchillo en su casa de Norwich, Inglaterra, para que les revelara la contraseña de su caja fuerte. Después del ataque, que tuvo lugar el 9 de febrero del 2011, la pareja de mujeres drogadictas dejó a Reeve encerrado y éste terminó muriendo.
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El cuerpo de Reeve fue descubierto dos semanas después cuando su hija tocó la puerta y notó sangre en la propiedad. "Fue brutalmente golpeado, cortado con algo muy filoso y dejado en su casa", aseguró el abogado de la causa.
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Además, los investigadores notaron que el volumen de la televisión de Reeve estaba al máximo para que nadie pudiera escucharlo si gritaba.
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Las acusadas negaron que hayan sido ellas quienes lo asesinaron y el juicio comenzará en tres semanas.
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