Premio Pulitzer confiesa que es indocumentado

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Se trata de un periodista filipino que hace 18 años que vive en Estados Unidos.

EFE
Por EFE

Un periodista filipino ganador en 2007 del premio Pulitzer y que hace 18 años que vive en Estados Unidos confesó que es un inmigrante indocumentado.

En un artículo publicado este martes en el diario New York Times, José Antonio Vargas admitió que está “cansado de huir”.

“Estoy agotado, ya no quiero esta vida”, sostuvo el periodista que en 2007 compartió el Pulitzer por su cobertura del tiroteo en la Universidad de Virginia Tech.

Vargas contó que erigió su carrera periodística con documentación falsa: Un carnet de conducir obtenido gracias a elaboradas mentiras le permitió entrar como becario en el “Washington Post” en 2003 y continuar su carrera más tarde en el “Huffington Post”.

“Ese permiso caducaba el 3 de febrero de 2011, cuando cumplí 30 años, tenía ocho años para lograr éxito profesional y confiar en que algún tipo de reforma migratoria se aprobara mientras tanto y permitiera que me quedara, parecía que tenía todo el tiempo del mundo”, contó el periodista.
A principios de este año, cuando la fecha se acercaba, logró un nuevo permiso de conducir del estado de Washington, válido hasta 2016.

"Esto me daba cinco años más de identificación aceptable, pero también cinco más de miedo, de mentir a gente a la que respeto y a instituciones que confían en mí, de huir de quien soy", confesó Vargas, motivo por el cual decidió dejar el año pasado el "Huffington Post".
Su historia como indocumentado comenzó en 1993, cuando su madre lo llevó al aeropuerto de Manila, le presentó a un desconocido y le dijo que se trataba de su tío.

"Si alguien preguntaba por qué iba a América, tenía que decir que iba a ir a Disneylandia", recordó.

En realidad, se dirigía a Mountain View, cerca de San Francisco, California, para vivir con sus abuelos con la promesa, que nunca se cumplió, de que su madre se encontraría con él en unos meses.

El joven Vargas no se dio cuenta de su situación ilegal hasta cuatro años más tarde, cuando trató de sacar el carnet de conducir y un agente de California le dijo que su "tarjeta verde", que otorga el permiso de residencia, era falsa.

"Entonces decidí que nunca debía dar a nadie una razón para dudar de que era estadounidense. Me convencí a mí mismo de que si trabajaba lo suficiente, si conseguía suficientes cosas, se me recompensaría con la ciudadanía. Sentía que podía ganármela", indicó.



Aunque aseguró que tiene una buena vida y que vivió “el sueño americano”, remarcó que sigue siendo “un inmigrante indocumentado y eso significa vivir en una realidad diferente, significa pasar cada día con miedo de ser descubierto, significa no contar casi nunca a nadie, ni siquiera en aquellos más cercanos” quién es realmente.



"Cuanto más conseguía, más asustado y deprimido me volvía. Estaba orgulloso de mi trabajo, pero siempre había una nube negra sobre él, y sobre mí", apuntó el reportero.



Por tal motivo, Vargas señaló que decidió contar la verdad "para luchar por los derechos de los inmigrantes y por el Dream Act", un proyecto de ley estancado en el Congreso que legalizaría a los jóvenes que llegaron a Estados Unidos con menos de 16 años y que desean estudiar o ingresar en el Ejército.

Asimismo, lanzó una la página web "Define 'estadounidense'", a pesar del riesgo de ser deportado.
"No sé cuáles serán las consecuencias de contar mi historia", admitió, "pero sé, en el fondo de mi corazón, que soy estadounidense".

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