Premio Pulitzer confiesa que es indocumentado
Se trata de un periodista filipino que hace 18 años que vive en Estados Unidos.
Un periodista filipino ganador en 2007 del premio Pulitzer y que hace 18 años que vive en Estados Unidos confesó que es un inmigrante indocumentado.
A principios de este año, cuando la fecha se acercaba, logró un nuevo permiso de conducir del estado de Washington, válido hasta 2016.
Su historia como indocumentado comenzó en 1993, cuando su madre lo llevó al aeropuerto de Manila, le presentó a un desconocido y le dijo que se trataba de su tío.
"Si alguien preguntaba por qué iba a América, tenía que decir que iba a ir a Disneylandia", recordó.
En realidad, se dirigía a Mountain View, cerca de San Francisco, California, para vivir con sus abuelos con la promesa, que nunca se cumplió, de que su madre se encontraría con él en unos meses.
El joven Vargas no se dio cuenta de su situación ilegal hasta cuatro años más tarde, cuando trató de sacar el carnet de conducir y un agente de California le dijo que su "tarjeta verde", que otorga el permiso de residencia, era falsa.
"Entonces decidí que nunca debía dar a nadie una razón para dudar de que era estadounidense. Me convencí a mí mismo de que si trabajaba lo suficiente, si conseguía suficientes cosas, se me recompensaría con la ciudadanía. Sentía que podía ganármela", indicó.
Aunque aseguró que tiene una buena vida y que vivió “el sueño americano”, remarcó que sigue siendo “un inmigrante indocumentado y eso significa vivir en una realidad diferente, significa pasar cada día con miedo de ser descubierto, significa no contar casi nunca a nadie, ni siquiera en aquellos más cercanos” quién es realmente.
"Cuanto más conseguía, más asustado y deprimido me volvía. Estaba orgulloso de mi trabajo, pero siempre había una nube negra sobre él, y sobre mí", apuntó el reportero.
Por tal motivo, Vargas señaló que decidió contar la verdad "para luchar por los derechos de los inmigrantes y por el Dream Act", un proyecto de ley estancado en el Congreso que legalizaría a los jóvenes que llegaron a Estados Unidos con menos de 16 años y que desean estudiar o ingresar en el Ejército.
Asimismo, lanzó una la página web "Define 'estadounidense'", a pesar del riesgo de ser deportado.
"No sé cuáles serán las consecuencias de contar mi historia", admitió, "pero sé, en el fondo de mi corazón, que soy estadounidense".
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