Qué le dijo el papa León XIV a los uruguayos: el mensaje especial para las madres y las abuelas

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En su última misa en Uruguay, ante unos 40.000 fieles en Florida, el pontífice pidió salir al encuentro de quienes se alejaron de la Iglesia.

En el cierre de su visita apostólica a Uruguay, el papa León XIV encabezó una misa en la ciudad de Florida ante unos 40.000 fieles y llamó a los católicos a salir al encuentro de quienes se alejaron de la Iglesia. La celebración tuvo lugar en la antesala de su viaje a la Argentina, próxima escala de su gira sudamericana.

"Vengo como peregrino para compartir la fe y el cariño con que este pueblo ha mirado durante generaciones a la Madre de Dios", expresó al comenzar la celebración.

El Pontífice saludó a los fieles llegados desde distintos puntos del país y recordó la profunda devoción mariana que forma parte de la historia uruguaya, especialmente desde 1825, cuando los orientales acudieron a la Virgen en medio de su lucha por la libertad.

Durante su mensaje, el pontífice vinculó la figura de la Virgen de los Treinta y Tres con la identidad nacional y la historia religiosa del país. En ese sentido, destacó que esta advocación acompañó momentos decisivos de la vida uruguaya y se consolidó como un símbolo de referencia para generaciones de creyentes.

El mensaje para las madres y las abuelas

Uno de los ejes centrales de la homilía estuvo dedicado al papel de las mujeres en la transmisión de la fe dentro de las familias, a quienes agradeció por enseñar las primeras oraciones a sus hijos y mantener vivas las tradiciones cristianas en sus hogares, además de reconocer el dolor de aquellas que ven cómo sus seres queridos se alejan de la Iglesia.

"A veces se preguntan si hicieron algo mal o si todo aquello terminó perdiéndose", señaló al referirse a quienes rezaron durante años por sus hijos y nietos sin verlos continuar con las prácticas religiosas.

Para transmitir un mensaje de esperanza, recordó la historia de Santa Mónica, madre de San Agustín, quien rezó durante años por la conversión de su hijo. A partir de ese ejemplo, pidió no dar por perdido aquello que fue sembrado mediante la educación, el acompañamiento y el testimonio cotidiano.

"Madres y abuelas, no se cansen de transmitir la fe. Prediquen con su vida y también con su palabra", exhortó León XIV, al tiempo que las convocó a perseverar en la oración, el amor y la esperanza, con paciencia y sin desaliento.

El pontífice también se dirigió a padres y abuelos, a quienes convocó a dar testimonio de su fe en la vida cotidiana y señaló que los jóvenes necesitan ver a los hombres de sus familias rezar, acercarse a los sacramentos, tratar con respeto a sus esposas, pedir perdón cuando se equivocan y actuar con honradez.

"Hay que entrar de nuevo en las casas"

Otro de los ejes de la homilía fue el llamado a la comunidad católica a acercarse a quienes dejaron de participar de la vida religiosa, a quienes pidió no esperar pasivamente, sino salir a buscarlos y asumir un compromiso activo para recuperar el vínculo con ellos.

"Uruguay, hay que ponerse en camino. Hay que entrar de nuevo en las casas", manifestó León XIV al convocar a los creyentes a escuchar las inquietudes de los demás y acercarles el mensaje de Cristo.

En ese marco, mencionó especialmente a hijos, amigos y vecinos que se alejaron de la Iglesia o que nunca tuvieron cerca a alguien que les hablara de Dios.

También pidió rezar por las autoridades y por todos los habitantes del país, con especial atención a las familias, los jóvenes y quienes atraviesan situaciones de sufrimiento.

La celebración tuvo lugar en la Plaza Asamblea, frente a la Catedral Basílica de Florida, en una jornada que reunió a peregrinos llegados desde distintos puntos de Uruguay y del exterior. Antes de la misa, el pontífice recorrió las calles de la ciudad a bordo del papamóvil y saludó a la multitud que se acercó para recibirlo.

A su llegada, León XIV fue recibido por el obispo Alfonso Bauer y el intendente Carlos Enciso, quien le entregó la distinción de ciudadano ilustre. El recibimiento también incluyó un componente tradicional, con la presencia de jinetes a caballo que participaron de la bienvenida al Papa.

Con esta actividad, León XIV concluyó su visita apostólica a Uruguay, marcada por un llamado a fortalecer la vida de fe dentro de las familias y a recuperar el diálogo con quienes se alejaron de la Iglesia.

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