El Estado de Texas podría hacerse de una polémica ley este miércoles, después de que el Congreso estatal aprobara un proyecto que obliga a todas las mujeres embarazadas a realizarse un ultrasonido para escuchar a sus bebés 24 horas antes de abortar.
La decisión quedó en manos del gobernador de Texas, Rick Perry, quien manifestó este miércoles su "impaciencia" para revisar el proyecto de ley que llegará a su despacho en las próximas horas. "La decisión para escoger la vida se vuelve más clara cuando la persona tiene acceso a toda la información, espero con impaciencia que esta importante ley llegue a mi despacho", señaló el gobernador texano.
"Es un momento definitorio en los derechos reproductivos, no sólo en Texas, en todo el país", señaló a su vez un portavoz de la organización no gubernamental Planned Parenthood, o Planificación Familiar. A raíz de la posibilidad de que la ley sea promulgada, diversas asociaciones pro planificación familiar anunciaron marchas en todo Estados Unidos.
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Pero Perry remarcó el espíritu de la nueva ley: "Reafirma nuestros esfuerzos para proteger la vida y asegura que todos los tejanos estén totalmente informados cuando consideren tomar una decisión de tanta importancia". La ley fue aprobada en la capital texana, Austin, el lunes pasado por 107 votos y 47 en contra.
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El polémico texto obliga a todas las mujeres que han decidido abortar que pasen por un ultrasonido para escuchar los latidos del feto 24 horas antes de practicarse el procedimiento, además de ver los resultados del mismo. Otro punto controvertido es la supresión de la licencia médica para los profesionales que se nieguen a realizar el estudio por elección propia.
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