Hace 17 años ganó un desafío que le propuso su amigo, pero ahora su mujer y él se acostumbraron a las curvas peculiares de su pecho.
Un canadiense radicado en Las Vegas aprendió los placeres (y las complicaciones) de vivir con implantes mamarios desde que se los puso a raíz de una apuesta que le hicieron en 1996. Lejos de desprenderse de las siliconas tras probar que podía mantenerlas en su cuerpo un año entero, el hombre decidió que le quedaban bien y las conservó.
Brian Zembic, de 51 años, aceptó la apuesta de su amigo de ponerse implantes mamarios en 1996 y desde entonces su vida cambió de manera radical. La idea era que cobraría 100 mil dólares si soportaba tener atributos típicamente femeninos durante al menos 12 meses, pero el hombre superó todas las expectativas al incorporar sus curvas artificiales a su anatomía masculina.
"Son una parte normal de mi vida. Suena enfermizo, pero lo son", explicó Zembic al sitio Inside Edition, donde mostró cómo compra corpiños deportivos para evitar que sus pechos se bamboleen cuando sale a correr. "Gané 100 mil dólares por ponermelos y mantenerlos un año y 50 mil por prestarme para hacer una película. Ahora me pagan 10 mil por año por tenerlos", reveló el hombre.
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Pero no todo en la vida se trata de dinero. "No vale la pena. Cuando me saque los implantes, mis pechos van a parecer dos medias mojadas. Eso es lo que me aterra. Tengo más posibilidades de conquistar a una chica así que si están estirados", explicó Zembic, quien se desempeña como mago en la ciudad de Las Vegas.
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Mientras tanto, la hija de Zembic, una adolescente de 13 años llamada Mika, reconoce que las rarezas de su padre "pagan las cuentas" aunque su fisonomía es por demás extraña. "Supongo que ahora sí puedo decir que es mi papá y mi mamá", relató.
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