Revelan que la reina Isabel II padeció una enfermedad grave en su último año con vida

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A casi tres meses de la muerte de la reina Isabel II, el biógrafo y amigo de la familia real reveló que la monarca padecía una enfermedad grave.

A fines de septiembre pasado la cadena BBC difundió el certificado de defunción de la reina Isabel II. La causa de la muerte de la monarca, ocurrida el 8 de septiembre, había sido "vejez".

Aquella versión comenzó sin embargo a ser puesta en duda en las últimas horas y trascendió que en realidad la Reina habría muerto víctima de una enfermedad terminal.

A casi tres meses de la muerte de la Reina Isabel II el biógrafo y amigo de la familia real Gyles Brandeth acaba de publicar su último libro "Elizabeth: An intimate portrait" (Elizabeth: Un retrato íntimo) en el que revela que a lo largo de su último año de su vida, la monarca habría transitado una enfermedad terminal.

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Dos meses atrás, su hija, la princesa Ana, había asegurado que la vejez había provocado su deceso. Cosa que ratificó luego el certificado de defunción.

Según afirmó Brandreth, amigo cercano del fallecido príncipe Felipe, la reina de Gran Bretaña luchó contra un “doloroso” cáncer de médula ósea.

“Había escuchado que la reina tenía una forma de mieloma, cáncer de médula ósea, lo que explicaría su cansancio y pérdida de peso y esos ‘problemas de movilidad’ de los que con frecuencia nos hablaron durante el último año de su vida”, escribió Brandreth.

Y explicó: “El síntoma más común del mieloma es el dolor óseo, especialmente en la pelvis y la parte baja de la espalda, y el mieloma múltiple es una enfermedad que suele afectar a los ancianos”.

reina isabel

“Actualmente, no existe una cura conocida, pero el tratamiento, que incluye medicamentos para ayudar a regular el sistema inmunitario y medicamentos que ayudan a prevenir el debilitamiento de los huesos, puede reducir la gravedad de los síntomas y prolongar la supervivencia del paciente en meses o dos o tres años”, indicó.

De acuerdo con el certificado de defunción, la monarca británica murió el 8 de septiembre pasado a las 15.10 en el castillo de Balmoral, en Escocia, cuando tenía 96 años.

De acuerdo a los registros Nacionales de Escocia, el documento fue firmado por su hija, la princesa Ana.

La muerte de la reina fue registrada en Aberdeenshire el 16 de septiembre, según el jefe del Registro General de Escocia, Paul Lowe.

Su certificado de defunción también lleva el nombre de su padre, el rey Jorge VI, y su madre, Elizabeth Bowes-Lyon.

Fue enterrada el 19 de septiembre con su esposo, el príncipe Felipe, y junto a los restos de su madre, padre y hermana en la Capilla de San Jorge después de su funeral.

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