Revuelta en Atenas por otro ajuste económico
La Policía reprimió a manifestantes opositores al recorte, mientras en el interior del Congreso se aprobaron las medidas para evitar el default.
Desafiando el descontento público y a los casi 100 mil manifestantes, los legisladores griegos aprobaron un severo plan de ajuste exigido por la Unión Europea (UE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para recibir a cambio un segundo rescate de 130.000 millones de euros.
El ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, dijo al Parlamento que Grecia no tenía una salida fácil y que la alternativa al rescate internacional -la bancarrota y la salida de la zona euro- sería mucho peor para los griegos.
"La decisión no es entre sacrificio y nada de sacrificios en absoluto, sino entre sacrificios y otros inimaginablemente más duros", señaló en un acalorado debate.
Dentro del Parlamento, Venizelos dijo que el futuro de Grecia en el núcleo europeo estaba en peligro. "Cualquiera que quiera seguir en el euro y en la zona euro debe cumplir algunas normas", advirtió.
"La ley debe aprobarse a medianoche porque el lunes por la mañana la banca y los mercados financieros deben recibir el mensaje de que Grecia puede sobrevivir y lo hará", aseveró el ministro.
El presidente de la cámara fue llamando a cada diputado por su nombre, que tuvieron que alzarse y responder con un sí o un no.
A los diputados se les preguntó por tres cuestiones: el plan conocido como la quita (la condonación de 100.000 millones de euros de la deuda en manos privadas), el plan de recapitalización bancaria (necesario para contrarrestar las pérdidas que sufrirán los bancos con deuda griega) y las medidas de ajuste a cambio del crédito.
El ajuste supone un recorte de los salarios y las pensiones, así como el despido de miles de funcionarios. En cuanto a cómo participará el sector privado en la reducción de la deuda, aun se desconocen los detalles.
El sábado, los líderes de las formaciones que apoyan al gobierno, el Movimiento Socialista Panhelénico (PASOK) y la conservadora Nueva Democracia (ND), instaron a sus diputados a seguir la disciplina de grupo y votar en favor del acuerdo, bajo la amenaza de sacarles de las listas electorales en las próximas elecciones -previstas para abril- si no lo hacen.
En los últimos días, seis miembros del gobierno -incluido un ministro y cinco viceministros-, un diputado socialista y un alto cargo de ND han dimitido en protesta por el acuerdo.
Además, más de veinte miembros del PASOK y trece de ND han anunciado públicamente que no apoyarán las medidas.
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