¿Sabés cuál es el mejor trabajo?

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La revista Forbes publicó la lista de las ocupaciones que más alegría y satisfacción traen a quienes las desempeñan.

La pregunta "¿qué querés ser cuando seas grande?" sería fundamental para garantizar la felicidad. No se trata sólo de elegir un trabajo que dé ganancias en el futuro, sino que existe un ranking de las vocaciones más satisfactorias.

Increíblemente, la vocación de clérigo lidera el ranking, que fue confeccionado por la revista Forbes. Es la ocupación más espiritual y desapegada al dinero, pero un estudio de la universidad de Chicago demostró que es la que más satisface el alma de quien la practica.

En el segundo puesto del ranking aparecen los bomberos, ya que según una encuesta al menos el 80 por ciento se encuentra "muy satisfecho" con su trabajo. El tercer lugar del podio está ocupado por los terapistas físicos, encargados de la rehabilitación y reeducación de pacientes.

Si ayudar a las personas es gratificante, en el cuarto puesto aparece una ocupación muy solitaria, la de escribir. Al parecer, el autor obtiene satisfacción de volcar sus ideas en un texto y verlas publicadas, sin importar cuán baja sea la ganancia.

El puesto de docente integrador o integradora está en el quinto lugar del ranking. Trabajar con chicos que necesita apoyo especial y ver sus avances es por demás gratificante y la vocación docente propiamente dicha está sexta en el conteo.

Los artistas, que pueden ser tan creativos como atormentados, se encuentran en el séptimo puesto del ranking, lo que prueba que el sacrificio vale la pena. En el octavo lugar están los psicólogos, muy satisfechos de ayudar a otras personas a ser felices.

Para cerrar el conteo están los agentes de ventas de servicios financieros, es decir, los asesores económicos. el 65 por ciento de ellos se declaró feliz con su trabajo quizás porque en países como los Estados Unidos ganan unos 90 mil dólares al año.

Los últimos son los operadores de máquinas de trabajo pesadas, como tractores, grúas o retroescabadoras, lo que prueba que todos los adultos mantienen en su interior un niño que ama jugar con camiones.

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