Mientras la Argentina celebró este 9 de julio el aniversario número 195 de la Declaración de la Independencia, del otro lado del mundo una nueva nación se presentó como soberana y libre: Sudán del Sur, ubicada en el corazón de África.
El flamante país está formado por diez estados menores, cuya población es de mayoría cristiana y animista, al contrario de la mayoría musulmana que habita el norte, que linda con Egipto. La ciudad de Juba fue elegida como capital.
Se estima que 2,5 millones de personas perdieron la vida y otros 5 millones huyeron para refugiarse en otros países durante los 37 años de guerra civil, que finalmente terminó en enero 2005 con el referéndum realizado entre la administración de la Jartum (Sudán) y el actual gobierno de Sudán del Sur, a cargo del Movimiento Popular de Liberación de Sudán (MPLS), una antigua guerrilla devenida en partido político.
El resultado de la votación fue contundente, con un 98 por ciento de sudaneses del sur dispuestos a independizarse. La nueva nación tiene 9 millones de habitantes, sin contar a los numerosos refugiados en países vecinos, como Kenia.
El ejército de Sudán del Sur desfiló este sábado por las calles de Juba con la nueva bandera del país en alto, pero en el futuro cercano se plantea una gran cantidad de asuntos pendientes, desde la puesta en marcha de un sistema de salud pública y educación libre y la redacción de una Constitución, hasta la construcción de las carreteras y puentes destruidos tras años de guerra civil.
Además se debe dividir la deuda externa que poseía Sudán al completo, así como las ganancias obtenidas por la extracción de petróleo.
Para el presidente del país, Salva Kiir Mayardit, este 9 de julio "es histórico" y "sagrado", aunque reconoció que todavía hay que resolver varios conflictos en su frontera norte con Sudán, donde se encuentran las disputadas áreas de Abyei y Kordofán del Sur, ricas en recursos petroleros que están bajo el mando de las Naciones Unidas.
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