Tiene 36 años, dejó su país y usa el 25% del sueldo para alquilar en una ciudad con drones que reparten comida
Un joven estadounidense encontró su lugar ideal en China. Disfruta de un bajo costo de vida, seguridad familiar y tecnología de punta en su rutina diaria.
Tiene 36 años, dejó su país y usa el 25% del sueldo para alquilar en una ciudad con drones que reparten comida en China
La vida del estadounidense Bradley Krae dio un giro inesperado cuando decidió abandonar su país natal para instalarse definitivamente en China. Este hombre de 36 años encontró en la vibrante ciudad de Shenzhen el escenario perfecto para formar una familia, ahorrar mucho dinero y disfrutar de asombrosas comodidades tecnológicas cotidianas.
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La vida en Shenzhen: tecnología de punta y bajo costo
Krae relata que su decisión de emigrar transformó su economía personal. Actualmente, destina apenas $1.000 dólares mensuales para alquilar un amplio departamento de cuatro ambientes, lo que representa una mínima fracción de sus ingresos (percibe cerca de $4.700 dólares combinando su empleo fijo en marketing y trabajos extra). Además, gasta tan solo $100 dólares al mes en el supermercado para abastecer a su familia de cuatro integrantes.
El entorno urbano donde reside parece sacado de una película de ciencia ficción. "Siento que vivo en el futuro", destaca Bradley. En las calles, los drones voladores entregan comida en 15 minutos o menos y los taxis autónomos circulan bajo brillantes luces de neón. Los pagos se realizan con escáneres biométricos o códigos QR, eliminando por completo la necesidad de llevar llaves o billetera.
Seguridad y crianza de los hijos
Otro factor determinante para radicarse definitivamente en Asia fue la extrema tranquilidad. El estadounidense afirma que la ciudad es sumamente amigable para los niños, ofreciendo más de 1.000 parques infantiles y espacios de recreación bajo techo.
Sus dos pequeños hijos asisten a un jardín público donde aprenden mandarín por apenas $300 dólares el semestre, creciendo en un ambiente trilingüe (junto al inglés y al francés de su esposa) y totalmente alejados de las graves preocupaciones por la violencia armada que se viven en Norteamérica.







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