Trabajadores de una fábrica del grupo Nortel en proceso de la localidad de Châteaufort, derca de París, amenazan con destruir las instalaciones con una explosión para exigir la negociación de sus indemnizaciones.
Este es el segundo caso que se registra en Francia en los últimos días en el que los empleados de una fábrica en quiebra desafían con hacer volar las instalaciones para que se atiendan sus demandas.
Estos trabajadores de Nortel, fábrica especializada en equipos de mantenimiento de redes de telefonía, han anunciado que colocaron una decena de bombonas de gas para exigir las negociaciones con la administración judicial.
En el exterior de la planta los huelguistas pusieron una pancarta con un mensaje onomatopéyico evidente -"¡Boum!"- y permanecen en el interior de la empresa, paralizada desde hace una semana y que es objeto de un plan que prevé suprimir 480 de los 683 puestos de trabajo.
Los delegados sindicales, que se quejaron de que los administradores judiciales que se encargan de la gestión desde que la compañía se declaró en suspensión de pagos no les hacen caso, indicaron que su principal reivindicación son "verdaderas indemnizaciones" por despido.
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Pese a las amenazas hechas públicas por las decenas de ocupantes de la fábrica de Châteaufort, el diario "Le Parisien" señala que las bombonas de gas están vacías y no representan ningún peligro y por eso algunos trabajadores llevaron ayer con ellos a sus hijos.
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Igualmente desde hace unos días los empleados del fabricante de piezas para el automóvil New Fabris, declarada en quiebra el mes pasado, amenazan con destruir con explosivos su fábrica de Châtellerault si sus principales clientes, Renault y PSA Peugeot Citroen, no los indemnizan con 30.000 euros a cada uno.
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