Una argentina de 32 años estuvo 17 días detenida por el ICE en Estados Unidos: "Nunca fui una criminal"

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Agustina Gallo reconoció que se quedó en los Estados Unidos más tiempo del que le permitía su visa y contó el horror que se vive en los centros de detención.

"Es un negocio", fue el corolario que sacó en limpio la periodista argentina Agustina Gallo tras pasar 17 días detenida en un centro del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés).

Gallo, de 32 años, fue interceptada por personal de ICE en el Aeropuerto de San Francisco, en el oeste de los Estados Unidos, cuando estaba en la puerta de embarque esperando para subirse al avión para viajar a ver a la Selección en el partido contra Inglaterra en el Mundial 2026, en Atlanta.

Mientras en nuestro país el mundo se paraba para ver el histórico partido, en Estados Unidos Gallo luchaba por no convertirse en una de las miles de personas que el Gobierno de Donald Trump mantiene en centros de detención por cuestiones migratorias.

Un caso similar pasó en la ronda anterior del Mundial 2026, cuando la niñera argentina Iliana Lick, de 30 años, quedó detenida por intentar viajar desde Filadelfia a ver el partido de la Selección contra Suiza.

La niñera argentina Iliana Lick pasó casi un mes detenida en diversas cárceles de Estados Unidos.

La niñera argentina Iliana Lick pasó casi un mes detenida en diversas cárceles de Estados Unidos.

"Nunca fui una criminal, siempre cumplí las leyes y pagué todo lo que tenía que pagar. Mi delito fue quedarme después de vencida mi visa", reconoció Gallo en declaraciones recientes a TN, a dos meses de su detención y tras haber logrado recuperar su libertad.

Gallo contó que fue abordada por siete hombres vestidos de civil que le preguntaron "¿Vos sos Agustina?", y que lo siguiente que pasó fue un breve interrogatorio en una sala privada donde le pusieron cadenas en los tobillos y las muñecas.

Luego la subieron a una combi blanca con otros "cuerpos", que fue como los efectivos de Migraciones se referían a los detenidos, y la llevaron a un centro de detención en California City, a poco más de 5 horas del aeropuerto de San Francisco, y bien adentro del desierto.

Ahí pasó los siguientes 17 días, con privacidad reducida, a bajas temperaturas a pesar del verano, las luces encendidas las 24 horas del día y sin acceso a duchas que funcionaran.

De hecho, la argentina consignó que había mujeres que llevaban dos años detenidas en el mismo centro y a las que los guardas las atormentaban psicológicamente con amenazas diarias sobre su posible deportación, que nunca llegaba.

"Es un negocio, porque adentro es todo plata", convino la periodista, porque para comprar comida que fuese aceptable había que pagar, y lo mismo para acceder a ropa limpia o a llamadas telefónicas o videollamadas.

"Mi teoría es que cuanto más gastás allí, más tiempo te tienen", agregó la mujer, que sólo usó sus fondos para comunicarse con amigos y familiares mientras le buscaban un abogado que destrabara su caso.

"Creo que por eso me soltaron rápido", aseguró la argentina, que fue deportada a Italia porque había usado su pasaporte de ese país para entrar a los Estados Unidos.

Pasado el primer susto inicial, y tras haber recibido la contención de sus familiares italianos, Gallo viajó a México, donde aún espera que su abogada pelee su causa por irregularidades en el modo en que estuvo detenida.

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