Un sacerdote fue procesado por abusar sexualmente de una adolescente de 13 años

15 de octubre de 2017

El cura está acusado de abusar de la hija de una amiga pero negó su responsabilidad y aseguró que la denuncia formaría parte de una aparente "venganza".

Un sacerdote fue procesado por la justicia fueguina por el delito de abuso sexual agravado contra una adolescente de 13 años que es hija de una amiga suya y, si bien puede permanecer en libertad, se le impuso una restricción para que no se acerque a esa familia.

Así lo indicaron este domingo fuentes de la investigación y señalaron que el sacerdote acusado, Cristian Vázquez, negó su responsabilidad en el caso y aseguró que la denuncia formaría parte de una aparente "venganza" de la menor de edad por la relación que él había entablado con la madre.

El procesamiento fue dispuesto recientemente por el juez de Instrucción Daniel Cesari Hernández, de la ciudad fueguina de Río Grande, contra el religioso al entender que existe el grado de sospecha suficiente exigido en la etapa de instrucción para considerarlo autor del delito de "abuso sexual gravemente ultrajante con acceso carnal, agravados" por su condición de sacerdote.

El agravante de las figuras estuvo fundado en razón de que el imputado se desempeñaba como ministro de un culto religioso reconocido en la ciudad de Río Grande.

Luego de evaluar que el imputado se mantuvo a derecho en todo el proceso y al no existir riesgos procesales, el magistrado resolvió que Vázquez continúe en libertad, con prohibición de acercamiento y contacto con la víctima, explicaron fuentes judiciales.

Durante la etapa indagatoria, el sacerdote negó haber abusado de la menor de edad y atribuyó la denuncia a una suerte de venganza en virtud de la relación que mantenía con la madre de la adolescente.

Vázquez negó la acusación, aseguró que "nunca" existió contacto físico con la adolescente y afirmó que que parte del período en el cual habrían ocurrido los sucesos, él se encontraba "en otras provincias del país realizando actividades eclesiásticas”.

Según la acusación, el sacerdote habría realizado tocamientos en la zona genital en ocasiones distintas y también se lo acusa de haberla accedido carnalmente por vía vaginal, anal y oral en una ocasión.

La querella entendió que se habría aprovechado de la inmadurez sexual de la adolescente y de su condición de sacerdote, dado que era el cura párroco de la iglesia a la que la víctima concurría junto a su familia.

De acuerdo con la denuncia, los supuestos abusos ocurrieron cuando la adolescente contaba con trece años, en diciembre de 2012 y febrero del año 2013.

El fiscal Eduardo Tepedino indicó que la calificación legal de esas conductas estaban tipificadas en las figuras de abuso sexual simple (dos hechos) y abuso sexual con acceso carnal (un hecho); ambas figuras agravadas porque fueron efectuadas por el ministro de un culto reconocido.

Desde el inicio de la investigación, y a pedido del Ministerio Público Fiscal, se concretaron numerosas medidas de prueba entre las cuales se destacan la realización de dos cámaras Gesell; pericia ginecológica y psicológica sobre la menor de edad y una revisión psiquiátrica del imputado.

Las actuaciones fueron efectuadas por parte de los profesionales que integran el cuerpo forense del Poder Judicial.

Asimismo, la justicia tomó declaración testimonial a aproximadamente quince personas.

Desde la etapa inicial de la causa, el obispo de Santa Cruz y Tierra del Fuego, monseñor Miguel Ángel D'Annibale, separó de sus funciones al sacerdote denujnciado.

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