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Más de mil chicos fueron abusados sexualmente por sacerdotes en Pensilvania

15 de agosto de 2018

Los casos fueron tapados por los superiores de los religiosos a lo largo de 70 años, pero salieron a la luz porque quedaron en los archivos de la Iglesia de los Estados Unidos.

La Corte Suprema de Pensilvania, en los Estados Unidos, presentó el martes un informe en el que constan más de mil abusos sexuales a niños y adolescentes por parte de al menos 300 obispos y sacerdotes de la Iglesia Católica a lo largo de 70 años.

El documento, que fue publicado en la web poco después de su lectura, cubre los casos de abuso sexual infantil ocurridos en seis diócesis del estado, que suman 54 de sus 67 condados.

Las víctimas fueron chicos y chicas menores de edad que fueron manipulados en algunos casos con alcohol o pornografía, y fueron violados de diversos modos. La mayoría de los casos ya prescribió.

Pero algo tienen en común: "Todos fueron ignorados, en cada parte del Estado, por autoridades eclesiásticas que prefirieron proteger a los abusadores y a su institución por sobre todas las cosas", detalló el Gran Jurado.

Algunas de las técnicas utilizadas eran, por ejemplo, manipular el modo en que se registraban los abusos en los archivos de la Iglesia. Por ejemplo, en vez de "violación" se usó el término "conducta inapropiada".

Los archivos con las "quejas" (denuncias) por abuso sexual estaban guardados bajo llave en cada diócesis y llegaron al FBI para ser analizados a propósito de la investigación.

Cardenal Wuerl
El cardenal Donald William Wuerl quedó involucrado en la denuncia de la Corte
El cardenal Donald William Wuerl quedó involucrado en la denuncia de la Corte

Además del uso calculado del lenguaje, cada diócesis manejaba los casos de abuso sexual "puertas adentro" sin contactar a la Policía en ningún momento.

Las investigaciones corrían por cuenta de otros religiosos y, de ser necesario "separar" a un sacerdote de su parroquia por abuso sexual, era común anunciarlo a los feligreses como "una licencia por estrés" o similar.

En casos como el de la Diócesis de Allentown, un sacerdote reconoció haber abusado sexualmente de un varón menor de edad y le permitieron seguir en su cargo durante años a pesar de la confesión.

Otro caso aberrante fue registrado en la Diócesis de Erie, donde un sacerdote confesó la violación anal y oral de al menos 15 varones -uno de ellos de siete años- solo para recibir las alabanzas del Obispo por "el progreso que hizo en controlar su adicción".

Los archivos de la Diócesis de Greensburg dan cuenta de un sacerdote que violó a una chica de 17 años, la dejó embarazada, falsificó un acta de matrimonio y otra de divorcio, y de un segundo sacerdote buscaba víctimas sexuales entre sus estudiantes de escuela a quienes les enseñaba que la Virgen María había tenido que "cortar con los dientes el cordón umbilical" de Jesús y "lamerlo" tras su nacimiento.

En esos términos se extiende el informe de la Corte Suprema de Pensilvania a lo largo de 1356 páginas.

Lo que salta a la vista es el resultado que años de hacer la "vista gorda" ante los casos de abuso sexual han provocado a la Iglesia católica de los Estados Unidos, y el cardenal Donald Wuerl, actual arzobispo de Washington, aparece a la cabeza de los encubrimientos.

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