Al mercado no le importa el apoyo político

Por: Fernando Alonso
04 de septiembre de 2018

CHAPA FERNANDO ALONSO FIRMA

El presidente Mauricio Macri jugó este martes una de las cartas fuertes: llamó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que le exprese su respaldo personal y a la política económica. La administración estadounidense respondió y hasta difundió un comunicado con membrete de la Casa Blanca. "Tengo confianza en el liderazgo de Macri y apoyo firmemente su compromiso con el Fondo Monetario Internacional", dijo.

El mensaje fue claro y fuerte. Sin embargo, no llegó ni a Wall Street ni a la Bolsa porteña, donde las acciones argentinas se desplomaron y el peso siguió su proceso de devaluación, ahora con menos prisa pero sin ninguna pausa.

El ministro de Hacienda (ahora rebautizado Economía, por el valor simbólico que tiene) Nicolás Dujovne, se encontraba ya en Washington para iniciar las negociaciones técnicas con el FMI. La directora gerente del organismo, Christine Lagarde, lo recibió en persona, como otra muestra del amplio apoyo que tiene el Gobierno entre los responsables políticos del libre mercado. Pero nada de eso alcanzó. Ninguna acción de las empresas argentinas que cotiza en Wall Street se salvó. Todas terminaron en baja. Similar fue en la bolsa porteña donde el Merval se desplomó 4,1 por ciento.

El divorcio entre el respaldo político y la conducta financiera tiene una motivación clave: ninguna de las medidas tomadas por el Gobierno argentino alcanzan para garantizar la provisión de dólares a la economía ni frenar la recesión en la que entró el país. Sin dólares y con expectativa de balances de empresas con magras ganancias o directamente en rojo ahuyentan a los inversores que van por la rentabilidad de sus colocaciones. A nadie le interesa comprar la acción de una empresa que en el mejor de los casos no va a pagar dividendo si no es que directamente se descapitaliza.

Con los bonos del Estado pasa algo más complejo. El Gobierno y el FMI intentan convencer al mercado de que hay fondos para repagar la deuda. Pero ese mismo mercado sabe que los fondos del FMI son escasos frente a los vencimientos del país. Y que si no es en 2018 ni 2019, la crisis de la deuda llegará en 2020. Si la economía no crece el país no tendrá posibilidades de afrontar los servicios de la deuda.

En Grecia, el Banco Central Europeo dedicó el primer año del mega rescate financiero a recomprar los bonos de deuda de tal manera de alejar la posibilidad de un default. Al final del proceso, el BCE era prácticamente único acreedor de Grecia. Ya no había entonces posibilidad de una cesación de pagos simplemente porque el BCE estaba dispuesto a refinanciar cada vencimiento en la medida que la administración de Atenas cumpla con el ajuste fiscal y las reformas estructurales que sumieron al país en la pobreza y el desempleo. No hubo un proceso de inflación como en Argentina simplemente porque Grecia no tiene moneda. Su pertenencia al euro es el equivalente a la convertibilidad de la década del '90. Sin posibilidad de devaluar, solo queda la recesión y deflación de precios (especialmente del salario) como forma de ajuste.

¿Está el FMI y Washington dispuestos a recomprar toda la deuda argentina a medida que se acerquen sus vencimientos y el país no esté en condiciones de afrontarlos? El mercado cree que eso no sucederá. Y en todo caso es más fácil salir ahora que pagar para ver.