De los dichos y hechos presidenciales

20 de febrero de 2019

* POR JUAN CARLOS JUNIO

Al analizar las últimas declaraciones del presidente Macri, la primera impresión es que el padecimiento económico y social que están viviendo la mayoría de los argentinos se debería a dos cuestiones fundamentales. La primera, Macri insiste, al igual que hace tres años, que el problema es “la pesada herencia”. Sí, aunque cueste creer que aún utilice ese argumento para justificar lo que en realidad son las consecuencias inevitables del modelo aplicado por Cambiemos.

El Presidente también se reiteró con aquello de que “hubo gobiernos que gastaban más de lo que tenían” criticando al gasto social en jubilaciones, educación, etc. Acto seguido, le explicó a la población que “no se puede vivir de lo prestado, no se puede gastar más de lo que se genera todos los meses, para estar más tranquilos y ahorrar un poquito”. Posverdad en su máxima expresión. Se trata entonces de contrastarlo con la realidad. En primer lugar, no se puede hablar de un Estado y del gasto público como si se tratara de la economía de un hogar. El Estado debe cumplir una función social, tiene la obligación de redistribuir ingresos para suavizar las inequidades que inevitablemente genera el mercado. No se puede pedirle a la ciudadanía, y menos aún en este momento, que “ahorre un poquito”. ¡Cómo si quedara margen para ahorrar! El último dato de inflación (Enero 2019) arrojó un incremento interanual del 53% en alimentos y bebidas, productos en los que las familias más vulnerables gastan la mayor parte de sus ingresos. Los salarios han perdido más de un 12% de poder adquisitivo en 2018 en promedio, ya que los salarios públicos cayeron más de un 15%.

Otra frase reciente de Macri, esta vez en alusión al meneado déficit cero: “este camino ya lo han logrado muchos países”. Esta afirmación no se compadece con la realidad. De hecho, si tomamos al selecto grupo de 34 países que conforman la OCDE nos encontramos con que exactamente la mitad de ellos tuvieron déficit fiscal en 2017 (último dato disponible). No sólo eso, los que “gastaron más de lo que generaron”, parafraseando al Presidente, fueron ni más ni menos que Estados Unidos, Francia, España, Italia, Canadá y Reino Unido, entre otros.

Un ejemplo más, la Unión Europea admite un déficit fiscal de hasta el 3% para sus países miembros. Parece entonces, que el déficit fiscal, no es tan nefasto como se intenta instalar en algunos países como el nuestro. Así resulta que para las grandes potencias capitalistas tener déficit es normal y en cambio para nosotros es pecado mortal.

También resulta llamativo que otra de las declaraciones de Macri haya sido: “entendimos que no podemos vivir de lo prestado, ni gastar más de lo que tenemos”, cuando durante su mandato se duplicó el endeudamiento del país.

Volviendo al comienzo, un punto a destacar en las afirmaciones del Presidente es la idea de que los sucesos económicos que hemos padecido los últimos tres años fueron fruto de un destino inevitable típico de la tragedia griega. De allí el paralelo que suele hacer en sus discursos con las inclemencias climáticas. Fueron las “tormentas”, ahora las “turbulencias” para luego “chocar contra una realidad” y “de golpe el mundo nos dejó de dar crédito”. Otra clara posverdad. Si bien es cierto que existen circunstancias adversas en el mundo que pueden influir en países como el nuestro, la realidad es que desde diciembre de 2015 el gobierno hizo todo lo que pudo para derribar las herramientas de contención que puede utilizar un Estado para amortiguar los efectos externos. Una de las principales fue la quita de las regulaciones financieras lo que generó una irrefrenable fuga de divisas que derivó en la devaluación y el endeudamiento externo. En definitiva, siempre hay ganadores y perdedores cuya composición, en gran parte, dependerá de las medidas tomadas por los gobiernos.

Resulta interesante dar cuenta de lo que dicen los protagonistas de lo que está pasando. Por ejemplo, Carlos Iannizzotto, el presidente de Coninagro afirmó que “la economía está complicada por la caída del salario, que afecta el consumo y termina impactando en la producción” y que “las producciones que pueden dar trabajo y generar empleo están mal”. Por su parte, Miguel Acevedo, presidente de la Unión Industrial Argentina, sostuvo que la actividad productiva del país “continuará en caída” y que “en otros momentos había sectores que estaban mejores que otros, pero que ahora la caída es generalizada”.

No se puede tapar el sol con las manos, ni con frases engañosas. La realidad indica claramente la necesidad de un cambio de rumbo político para revertir la crítica situación económica y social actual. Una vez más, millones de perdedores y unos pocos ganadores. Recordando al gran Lavoisier: “nada se pierde, todo se transfiere”.

* Secretario General Partido Solidario / Director del Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini”

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