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Bolsonaro presentó una polémica reforma previsional e introduce las AFJP en Brasil

20 de febrero de 2019

De prosperar la iniciativa los brasileños deberán contar con 40 años de aportes para poder jubilarse. Le quitará beneficios a los empleados públicos, pero no toca los que gozan los militares. E incluye un régimen de capitalización optativo como el de las AFJP.

El presidente Jair Bolsonaro presentó este miércoles en el Congreso el mayor objetivo económico de su gestión, un proyecto de reforma previsional que obliga a los brasileños a aportar durante 40 años para acceder a la jubilación integral, abre la puerta a un régimen de capitalización como las AFJP y excluye por ahora a los militares, que forman parte de ala más poderosa del gobierno.

Con este proyecto, que reduce las contribuciones previsionales de los asalariados con menores ingresos, Bolsonaro espera ganar la confianza del mercado financiero en su cruzada por reducir el déficit fiscal y en medio de una crisis política tras haber echado al secretario general de la presidencia, Gustavo Bebianno.

La reforma previsional obliga a los brasileños a realizar aportes durante un mínimo de 40 años.

"La reforma apunta al equilibrio y a eliminar privilegios", dijo Bruno Bianco, secretario especial de la secretaría de Trabajo y Previsión Social, al comentar que el objetivo del gobierno es reducir los beneficios del sector público.

El proyecto es obra del financista Paulo Guedes, un economista ortodoxo que se lo presentó a Bolsonaro en la campaña para transformarse en el ministro de Economía con anuencia del mercado financiero.

El cambio principal es que habrá por primera vez tope de edad, 65 años para los hombres y 62 para las mujeres, contra el régimen actual que es por tiempo de aportes y no por edad.

Bolsonaro abrió la puerta a un régimen de capitalización como las AFJP.

Para implementar el sistema, deberá haber 12 años de transición entre el actual y el nuevo, además de una serie de cambios sobre todo para los empleados públicos, que ya amenazaron con protestas para defender los derechos adquiridos. Actualmente, en la administración pública es posible retirarse a los 50 ó 55 años, dependiendo de los años de aportes.

El tema de los militares "quedó para un segundo momento", dijo Bianco, dejando en claro que el de los beneficios de los militares retirados es un tema que puede causar conflictos en un gobierno con ocho ministros provenientes de las Fuerzas Armadas, además del actual Presidente y ex capitán Bolsonaro y el general vicepresidente Hamilton Mourao.

La Bolsa de Valores abrió en alza al saber del envío del proyecto pero después revirtió la tendencia.

Eliminará beneficios que gozan los empleados públicos pero no aquellos a los que acceden los integrantes de las Fuerzas Armadas.

La reforma necesita de un gran esfuerzo de negociación del gobierno ya que se trata de una enmienda constitucional y requiere una mayoría especial de tres quintos de los votos en Diputados y en el Senado.

Bolsonaro llegó por la mañana al Congreso para presentar el proyecto al titular de Diputados, Rodrigo Maia.

En una reunión privada, admitió "haberse equivocado" cuando se opuso, por calificar de miserable, una reforma similar presentada en 2017 por el gobierno de Michel Temer, según contó el jefe del bloque del Movimiento de la Democracia Brasileña, Baleia Rossi.

El proyecto responde al reclamo de los bancos de instaurar un sistema de capitalización optativo para cada trabajador, una propuesta de Guedes, quien reivindica el modelo en este plano de la dictadura chilena deAugusto Pinochet, para la cual trabajó.

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