Un plan que no alivia ni lo Esencial

09 de mayo de 2019

* Por Juan Carlos Junio

* Secretario General Partido SolidarioDirector del Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini”

El llamado “Plan Aliviar” está saliendo a la cancha y a los primeros toques muestra la falta de voluntad e impericia del gobierno en desplegar políticas sociales. Todo indica que se trata de un conjunto apurado de anuncios que resultan ineficaces en términos prácticos.

Un punto principal de los Precios Esenciales: se consiguen precios más baratos por fuera del acuerdo. En los supermercados, por ejemplo, hay productos hasta 34% más económicos que los de la nómina. Y como ya se descubrió antes de comenzar , los 64 productos en realidad son 14 que sólo se diferencian de los otros por los sabores. Muchos empresarios subieron los precios anticipadamente aprovechando que el gobierno hizo el anuncio dos semanas antes de ponerlo en práctica.

El programa es impugnable a nivel conceptual, pero donde falla rotundamente es en la aplicación. El caso extremo es la carne. Somos el país de la carne, comemos carne de vaca, que forma parte de nuestra dieta desde le período colonial. Lo notable es que se anunció que entraban cortes de carne a precios “esenciales”, pero resulta que los frigoríficos que participan apenas ponen unos pocos kilos en el acuerdo. Solo 109 carnicerías para todo el país y en nuestra Ciudad de Buenos Aires nada más que cuatro . Al respecto, el cálculo es tan fácil como sugestivo: cada carnicería deberá atender la demanda de 750.000 consumidores. Encima están todas agrupadas en zona norte de la Capital (Belgrano, Urquiza y Núñez).

En suma, el “plan alivio” es una clara expresión de un proyecto hecho a las apuradas, sin convicción e ineficaz.

Acerca de los remanidos aumentos de precios, las naftas siguen desbocadas. El puñadito de empresas se puso de acuerdo y aumentó otro 4%. Encima tenemos que soportar que Axion amague con aumentar 6% para que después un 4% nos parezca poco. Eso mismo ya lo hizo Shell en tiempos de Aranguren.

Con todo son así. Ahora salen a decir que se ocupan de los que quedaron atrapados en los créditos hipotecarios UVA, ya que les devora el sueldo, y a los nuevos los obligan a sacar un seguro. Surge entonces una pregunta obligada: ¿quién tomará este crédito en la actual situación inflacionaria?

En cuanto a los salarios, ya no están para soportar nuevas reducciones. Según el Indec, en febrero el índice total de salarios mostró un crecimiento de 2,7% cuando la inflación del IPC fue de 3,8%, y a lo largo del 2018 sufrieron una pérdida promedio del 14%.

Una vez más, el ministro Dujovne erró en sus pronósticos. El nivel de actividad de la economía en febrero cayó 4,8%. No hubo recuperación ni brotes de ningún color. La industria cayó 8,2% y el Comercio mayorista y minorista estuvo 12,3% para abajo.

En pleno derrape del consumo relanzan el Ahora 12, pero con financiamiento más caro. Las tasas de interés se van a 46,15% anual, con un costo financiero total de 60,49%. Y si la tasa de referencia del Banco Central es del 74% todavía dicen que es una tasa “buena”. Lo que no asumen es que la gente no puede pagar financiaciones con esas tasas confiscatorias.

En síntesis, las medidas no aliviarán nada. De acá a las elecciones a lo único que aspiran es a estabilizar el dólar, ese es el verdadero precio esencial de la economía argentina. Mientras tanto no saben cómo hacer para que en el país de las vacas haya leche en las góndolas. Finalmente, debemos concluir que no pueden con su naturaleza, a todo le quieren aplicar soluciones de mercado: no se tienen que preguntar cómo poner la leche en las góndolas, debieran preocuparse por poner la leche en la mesa de los argentinos para cada niño. Se necesita empleo, salarios, jubilaciones dignas para poder comprar los bienes imprescindibles. Los ingresos de la población tienen que estar por encima de los precios, eso no solo mejora el nivel de vida de cada ciudadano y ciudadana sino que estimula la inversión y la producción. Hoy los comercios cierran porque no pueden trasladar todos los aumentos de costos y tarifazos porque del otro lado del mostrador no tiene quien le compre.

Más que un “plan de alivio de conciencias” lo que se necesita es un plan de reactivación. Resulta indispensable cortar de cuajo la dolarización del precio de la nafta y la energía. Los sueldos en nuestro país se cobran en pesos, por lo tanto no se pueden pagar los productos a precio dólar. Con la actual mentalidad de mercado no hay salida para el pueblo. La salida positiva está en la política, justamente en octubre o noviembre.