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Errores del Gobierno en la comunicación por el coronavirus

Por: Gabriel Slavinsky
06 de abril de 2020

Un análisis del manejo de la situación por la pandemia del coronavirus pese al notable apoyo que suma el presidente Alberto Fernández con sus políticas.

El manejo de la crisis sanitaria por el coronavirus Covid-19 tiene alta aprobación en la opinión pública, la imagen positiva del presidente Alberto Fernández como piloto de la tormenta crece día a día. Sin embargo, luego de más de diez días de aislamiento social, preventivo y obligatorio pueden vislumbrarse algunos errores de gestión y comunicacionales, que pudieron evitarse.

Los de gestión

1.- Falta de planificación en el cobro de jubilaciones

Las colas en los bancos fue la noticia de la semana. El Gobierno abrió un frente, en el que la oposición disparó sostenidamente.

2.- Baja cantidad o demora en los testeos

Sorprende la poca cantidad de personas testeadas por coronavirus Covid-19 en nuestro país.

3.- La coordinación nación, provincias y municipios

Se vislumbra demasiada autonomía en las medidas por el coronavirus Covid-19 adoptadas por cada región, pero no se corresponde con segmentación de las decisiones por área, sino más bien a baja nivel de articulación.

Lo de comunicación

1.- Desdramatización inicial de Ginés González García

A pesar de que todos los países empezaban a ser afectados por la crisis sanitaria, con miles de muertos en Europa y los ciudadanos del mundo esperando lo que indefectiblemente vendría, el ministro de Salud intentó minimizar el coronavirus Covid-19, cambiando el eje de una pregunta, apuntando a dar prioridad al dengue.

Dijo: "Me preguntan por coronavirus y yo tengo que reconocer que hoy en Argentina me preocupa más el dengue que el coronavirus. Hay una muy baja probabilidad que llegue al país el coronavirus, es un virus circunscrito a China, que hizo cosas excepcionales, como tener en cuarentena a 50 millones de personas”

Qué debió haber dicho: “El coronavirus Covid-19 es una enfermedad que está siendo monitoreada en el mundo, nos preocupa, vamos a tomar las medidas que sean necesarias para combatir cualquier virus. Hoy el Dengue está causando más víctimas, pero siempre estamos atentos en distintas direcciones”

2.- Alberto Fernández confrontó a Paolo Rocca, de Techint

El Presidente se muestra sensato en sus apreciaciones, con un tono firme y enérgico demuestra autoridad para expresar sus ideas, por eso atacar a un empresario no tiene la justificación suficiente en el contexto de la pandemia de coronavirus Covid-19.

Dijo: "No podemos en semejante crisis desamparar a alguien dejándolo sin trabajo. De lo que se trata, para mucho de esos empresarios es de ganar menos, no de perder. Bueno, muchachos: les toco la hora de ganar menos.

"Si algo tiene que enseñarnos la pandemia es la regla de la solidaridad. Aquí nadie se salva solo. Lo dije en el G20 y lo repito ahora. También vi con alegría que es el pensamiento del Papa. Es una regla moral que tenemos como sociedad. Voy a ser duro con los que despiden gente".

Qué debió haber dicho: “Tenemos que esforzarnos más de la cuenta, le pido a los empresarios que sean solidarios, nosotros trabajamos en propuestas concretas para ayudar en este contexto. Pero los solicito que no dejen trabajadores en la calle, desamparados”

3.- Alberto Fernández elogió desmedidamente a Hugo Moyano

En tiempos de crisis, la mesura es necesaria. Expresar elogios de este calibre para el dirigente sindical, suena desproporcionado, excesivo y exagerado.

Dijo: “Hugo Moyano es un dirigente ejemplar, los empresarios no lo quieren porque cuida a los suyos; nunca cedan, sean como él… es inmenso”

Qué debió haber dicho: “Agradezco la posición de Moyano, entendió que todos debemos colaborar en esta lucha contra el coronavirus Covid-19, creo que su actitud colaborativa es elogiable, a pesar de las diferencias que pudieron separarnos en el pasado”.

4.- Contramarcha entre la propuesta de decreto de Ginés González García y la posición presidencial

Se cortó solo dejaron trascender desde el gobierno nacional. Este tipo de contradicciones son costos que no debiera pagar un gobierno, genera rispidez en el empresariado, inseguridad de que hay un plan integral que se ajusta día a día y sobre todo demuestra improvisación.

Dijo el ministro de Salud: “Vamos a enviar un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para declarar de interés público todos los recursos sanitarios de la Argentina. No vamos a discutir propiedad. Podrá ser estatal o privado, pero creemos que tiene que tener un comportamiento igualitario para todos los argentinos… queremos estimular la coordinación en todas las jurisdicciones entre lo público y lo privado para que las decisiones tengan un fin público en el marco de esta emergencia".

Qué debió haber dicho: “A cada paso evaluamos alternativas posibles. Las decisiones las comunicará el presidente Alberto Fernández, como viene haciéndolo”.

5.- Enojo con los bancos

Es poco recomendable cargar las tintas sobre las entidades bancarias cuando hay consenso mayoritario, por lo que se cree que parte o gran parte de la responsabilidad es del gobierno nacional.

Dijo: “Nadie preveía que iban a aparecer todos esos jubilados… la dureza de los bancos me cae muy mal; estuvieron cuatro años llenándose de plata”

Debió decir: “Tenemos que revisar lo sucedido y tomar medidas para que no pase más”.

Conclusión

Los discursos deben circunscribirse al desarrollo de las acciones concretas promovidas, esclarecimiento para nutrir de certidumbre a la ciudadanía, explicación de las decisiones tomadas.

Es mejor evitar elogios y ataques personales. Son mensajes que puedan dividir a la sociedad que busca defenderse en unidad contra un enemigo común.

Los excesos no son buenos en estos momentos tan delicados:

• Muchos voceros requieren de gran coordinación y prudencia individual.

• Abundante caudal de información requiere planificación y calendarización.

• Muchas palabras requieren de sensatez y mesura, sin elogios ni ataques excesivos.

En este contexto, la calma, organización y anticipación hace ir más lento pero seguro. En palabras de Napoleón: “Vísteme despacio, que estoy apurado”.

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