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Joven trans hizo una rifa online para recaudar fondos para su cirugía

Por: Antonia Cossio
19 de octubre de 2020

Wen empezó su transición en mayo de este año y llegó a un punto crítico: necesita pasar por el quirófano, y en tiempos de pandemia eso significa apelar al sector privado de la medicina, que tiene un costo. Por eso arrancó una rifa de $100 vía web.

Wen Vera tiene 24 años y es de El Calafate, Santa Cruz, aunque vive en La Plata, donde es tatuador. Justamente su mano de obra está entre los primeros premios de la rifa que arrancó hace poco más de una semana en la plataforma "Cafecito", que permite recaudar fondos para campañas, en este caso, para solventar el gasto de una doble mastectomía.

Quienes aporten sus $100 para el "cafecito" participarán de la rifa, sólo tienen que dejar sus nombres e información de contacto. Se puede acceder a la iniciativa acá.

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Wen arrancó su rifa para solventar sus gastos médicos

El camino de Wen empezó en 2019, cuando recurrió al sistema público de salud para iniciar su transición. "En el Hospital Horacio Cestino de Ensenada me encontré con un equipo de profesionales muy amorosos, pero una realidad a nivel nacional: un faltante de hormonas y una lista de espera de dos años para la cirugía del pecho", contó a minutouno.com.

Ese faltante se manifestó de manera pronunciada a fines de 2019, cuando los proveedores del sistema público de Salud estaban pendientes de la devaluación del peso frente al dólar. Recién en abril de este año, y a pesar de la pandemia de coronavirus, se normalizó el suministro de dosis de hormonas, y en mayo Wen pudo empezar su transición.

"Mucho tiempo me estuve preguntando sobre el deseo en general, incluso me llegó muchas veces a hacer ruido las palabras 'querer, quiero, querés' porque lo asociaba con capricho y a eso con privilegio. Intentar responder a un deseo, permitírmelo, implicó poner en evidencia que sin una obra social, no podía (o eso creía) darme algo que otres sí: acceder a la intervencion quirúrgica para adecuar el cuerpo a la identidad de género autopercibida, aunque la ley así lo afirmara", señaló Wen.

"Mutar corporalmente significa manifestar mi esencia, dejar morir ese ser construido tras la máscara del deber ser. Me cansé de esconderme, de desconocer mi cuerpo, necesito recuperar mi confianza", agregó.

En el artículo 11 de la Ley de Identidad de Género consta que "los efectores del sistema público de salud, ya sean estatales, privados o del subsistema de obras sociales, deberán garantizar en forma permanente los derechos" que reconoce, pero la pandemia obligó a abocar insumos y personal a la crisis sanitaria, y las otras áreas quedaron en segundo plano.

"Sabiendo aproximadamente el precio de la cirugía en centros privados, me entregué a la idea de los dos años de paciencia, pero con el tema de la pandemia y esa parte del sistema de salud en pausa, esos dos años se empezaron a convertir en mucho más tiempo. Y es que no exagero cuando comparo los pellizcos de 10 broches con el 'hasta luego señorita' con el que me sigue saludando el verdulero de la esquina. Nadie se muere por tener prendidos unos broches, pero, ¿cuánto tiempo te los podés aguantar?", expresó Wen.

"Me cansé de esconderme, de desconocer mi cuerpo, necesito recuperar mi confianza"

Para colmo, el 10 de septiembre pasado se ganó uno puntos en la cabeza por un accidente cuando andaba en bicicleta y un auto le atropelló. Ese fue el detonante para ponerse en campaña para juntar el dinero. "Pasar todo el día en el hospital, que mi presencia en el mundo se ausente por un momento, me hizo dar cuenta de que no puedo pasarme todo ese tiempo esperando a que el sistema responda a mis necesidades, porque hoy estoy pero mañana no sé", señaló.

Wen decidió no atenerse a los tiempos de la salud pública colapsada por la pandemia y recurrió al sector privado, pero en el consultorio de un médico encontró otro escollo: los tiempos de espera se acortan, pero necesita $50.000 para solventar los gastos.

"En la consulta me quedó muy claro que esperar al año que viene era ver cómo se me duplicaba el precio en la cara, que ya de base y como me imaginaba es muchísimo. Pero a la vez el nuevo cirujano y tener toda la información me generó mucha confianza y salí de la clínica decidido a juntarlo cueste lo que cueste para llegar en diciembre al quirofano", expresó.

Un cafecito con Wen

Aún con la agenda laboral cargada, Wen puso su mano de obra en los tres primeros puestos de su rifa, que se hace "con papelitos nomá" el 7 de noviembre a las 20 y se puede seguir en Instagram a través de @wendelsur. Las otras recompensas fueron (o serán) donaciones de sus amistades, desde piezas de cerámica, remeras y peluches hasta cursos de pintura o comida vegana.

"Lo de la rifa me daba tremendo vertigo, la verdad, también porque implicaba mover algunas fichas internas: soltar el miedo a exponerme, a que me juzguen, mostrarme vulnerable y animarme a pedir ayuda, permitir que me acompañen y confiar en el proceso. Este año a mí me está enseñando mucho eso: animarme a mirar lo que duele, validar mis sentimientos, abrazarlos y transformar lo necesario. Por eso creo que el momento es ahora", expresó con convencimiento.

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