Las excéntricas vacaciones de Cristina: un premio que no se tomaron sus antecesores

05 de enero de 2008

Las vacaciones de la Presidente de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, aparecen como una excentricidad a la hora de comparaciones con los antecesores y por las características que se impuso en la zona de la casa de descanso, una suerte de bunker impenetrable ubicado en El Calafate. “Trabajó 14 días, descansa 16”, advirtió la revista Noticias.

Si Raúl Alfonsín y Carlos Menem esperaron un año para tomarse un descanso y Néstor Kirchner tuvo que trabajar durante 22 meses para veranear, su esposa se internó en su casa de El Calafate en medio de un operativo antiprensa apenas asumió el gobierno: “Pasó la mitad de sus primeros treinta días (de gobierno) descansando”, indica la revista de la editorial Perfil.

Entre los presidentes constitucionales electos por el voto popular, el otro que se tomó vacaciones inmediatas fue Fernando de la Rúa, el radical que tuvo que dejar el poder luego de declarar el estado de sitio, por las protestas callejeras que le significaron el corralito financiero y una crisis económica que provocaba saqueos en el gran Buenos Aires.

De los presidentes que le sucedieron a De la Rúa, Adolfo Rodríguez Saa apenas duró siete días, entre el 23 y el 30 de diciembre de 2001, mientras que Eduardo Duhalde permaneció sin vacaciones entre el primero de enero de 2002 y mayo de 2003, cuando le dejó el poder a Kirchner.

Ahora, Cristina se internó en la casa de El Calafate, protegida por doce guardaespaldas que no dejan que la fotografíen. La presidente quiere que su imagen sea manejada por los fotógrafos de presidencia y tomadas de la web oficial, "donde pueden ser manipuladas con el photoshop", advierte la revista.

Un fotógrafo de Perfil intentó acercarse a la casona para tomar una fotografía, pero un custodio lo alejó del lugar: “Andate. Cristina no quiere que le saquen fotos acá”, disparó.

Según Noticias, la casa de El Calafate sirvió de refugio a Kirchner ante la adversidad que le significaron la tragedia de Cromañón o la desaparición de Jorge Julio López. Y ahora sirve de ejemplo a su esposa, que se interna en la casona acosada por el caso Antonini Wilson y la valija con 800 mil dólares con supuesto destino a su campaña electoral.