De la impunidad a la vida
El juez federal de La Plata destaca el proceso político y cultural que atravesó la sociedad argentina y que logró poner fin a la impunidad que se buscó garantizar desde un sector de la justicia.
No debe olvidarse que a la lógica resistencia de los responsables del terrorismo de Estado, se suma el aporte de aquellos sectores - minoritarios- de la sociedad, que no sólo participaron en el genocidio, sino que -todavía enquistados en sectores de la justicia-, han intentado sabotear el actual proceso.
Sin embargo, la pulsión de vida de sobrevivientes y familiares de las víctimas, sumada a la de los organismos defensores de los Derechos Humanos, y a millones de personas que los acompañaron desde las épocas más difíciles de la resistencia y reclamo, pudo mucho más que los violentos de siempre que pretendieron impedir los logros de la última década.
En ese sentido, las decisiones políticas, si bien son imprescindibles para evitar la impunidad, nunca podrían lograr los cambios en marcha, sin una sociedad mayoritariamente decidida a sostener el reclamo de justicia.
Esa conjunción de dirigencia y militancia por los Derechos Humanos, conforma la auspiciosa realidad que se respira en el país, mal que le pese a quienes sienten nostalgia de una época en la que eran dueños del patrimonio y la vida de los ciudadanos, y fundamentalmente el temor a perder los privilegios que aún conservan.
En ese sentido, los espacios generados en el propio seno de una justicia tradicionalmente conservadora, con miles de jueces, fiscales, defensores y académicos que impulsan el cambio, son tal vez la prueba más clara de que este proceso de vida, es irreversible. Representan al mismo tiempo la mayor esperanza de los ciudadanos de vivir en una sociedad que persiga siempre la verdad, reclame incansablemente por mejor justicia y cultive en cada rincón del país la memoria de su pasado".
(*) Carlos Rozanski es juez federal de La Plata
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