Analía Kalinec habló en Plaza de Mayo de las "atrocidades cometidas por mi padre"
Nació durante la dictadura cívico militar y con los años se le reveló que su padre, entonces un comisario de la Policía Federal, había cometido delitos de lesa humanidad. Allí comenzó un proceso que derivó en la toma de conciencia.
Analía Kalinec.
“Analía, no te asustes pero papá está preso”, le decía su madre en agosto de 2005, cuando Eduardo Kalinec, comisario de la Policía Federal en la dictadura, era condenado por torturas y homicidios cometidos en los centros clandestinos Atlético, Banco y Olimpo.
Desde entonces, y a medida que fue creciendo y analizando lo que había pasado durante aquellos años oscuros y sangrientos y el rol que había tenido su padre, Analía Kalinec comenzó el proceso de alejamiento de su propia familia. Simultáneamente, también su militancia por los derechos humanos.
Y Analía estuvo este martes en Plaza de Mayo, donde volvió a contar su historia; por ejemplo, cuando visitaba a su padre junto a sus tres hermanas y él les decía: “Ustedes no tienen que creer nada de lo que se va a decir, esto es obra de un gobierno revanchista y yo no tengo nada de qué arrepentirme: salí a defender a la patria”.
“Me lógica de pensamiento de aquel momento es que había un error, que se habían equivocado, que pobrecito mi papá, que esto se iba a aclarar…” A medida que pasaron los años tuvo “oportunidad de leer el auto de elevación a juicio y con mucho dolor pero también con mucha determinación leo las atrocidades de que fue capaz de cometer mi papá”.
Entre esas atrocidades, Analía enumeró a la prensa “torturas, grupos de tareas, secuestros, y a partir de ese momento empezar a cuestionar, ya con fundamentos, esta figura de padre, el todopoderoso que operaba dentro de la familia, y recibo el enojo de la familia: que soy una hija desagradecida, que cómo voy a cuestionar a mi papá con todo lo que hizo por nosotras”.
“Yo lo único que quería era entender qué había pasado en esos años y empieza un camino personal de mucho dolor pero también de mucha determinación de querer entender cuál era mi propia historia: qué había pasado cuando yo nací, qué había hecho mi papá, cuáles eran los hechos puntuales que se le imputaban y empecé a imponer palabras frente al silencio intrafamiliar”, relató Analía, acompañada en la movilización por uno de sus hijos.
Se trata de “un silencio que opera dentro de las fuerzas armadas y de seguridad” y en esas circunstancias “empecé a encontrarme con otras hijas e hijos de genocidas, nietos, hermanas y sobrinos que suman al colectivo” denominado Historias Obedientes, nacido en la Argentina y “no tiene precedentes en ninguna parte del mundo”.
Analía Kalinec nació el 31 de octubre de 1979 en Córdoba; es maestra, psicóloga y autora del libro ‘Llevaré su nombre. La hija desobediente de un genocida’, donde cuenta profunda y largamente su historia. Una más, quizá particular, de la dictadura cívico militar que se inició el 24 de marzo de 1976 y finalizó el 10 de diciembre de 1983, dejando tras de sí solo tortura, muerte y dolor. Incluso entre familiares de quienes fueron los ejecutores del genocidio más atroz que sufrió nuestro país.
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