¿Quién era Amalita Fortabat?
Una década después de su muerte Amalita volvió a estar en boca de todas luego de que circularan, una vez más, versiones jamás comprobadas de supuestos amoríos de la mujer más rica de la Argentina.
Amalia Lacroze de Fortabat
Diez años después de su muerte, Amalia Lacroze de Fortabat, vuelve a estar en boca de todos. Es que el periodista Luis Ventura la rescató del olvido este viernes para contar versiones jamás comprobadas de supuestos amoríos de la mujer más rica de la Argentina.
Muchos en la frontera entre una generación y la otra se preguntan hoy, en medio del maremágnum de artículos periodísticos que generaron las "revelaciones" de Ventura, quién fue esta mujer.
Quienes ya pintan canas la recordarán como la dueña de Loma Negra y la mujer más rica de la Argentina. Pero quienes gustan de ahondar un poco más en la historia recordarán sus vínculos con la última dictadura militar y cómo en 1980, y merced de la decisión adoptada por el entonces ministro de Economía Alfredo Martínez de Hoz, Amalita fue una de las pocas beneficiarias de una de las mayores estafas de la Argentina: la estatización de la deuda de un puñado de empresarios multimillonarios.
Amalita murió el 18 de febrero de 2012. Tenía 90 años de edad y una colección de arte como pocas. En 1976, tras la muerte de su marido, Alfredo Lacroze, heredó la cementera Loma Negra, más de 160 mil hectáreas de campos con 170 mil cabezas de ganado, una finca de 160 hectáreas en Estados Unidos, viviendas de lujo en distintos lugares de país, un dúplex en Nueva York, dos aviones, un helicóptero, un barco y una auténtica flota de automóviles, entre otros bienes.
Con una fortuna de alrededor de 1.600 millones de dólares la revista Forbes la ubicó a fines de la década del '70 en el ránking 300 de las personas más ricas del mundo y la mujer más rica de la Argentina.
Pero su fortuna creció exponencialmente durante y gracias a la última dictadura cívico militar. Loma Negra se vio beneficiada por los aumentos de precios y por el proceso de obra pública que desplegó la dictadura.
Loma Negra fue la protagonista de la cartelización del mercado del cemento en la Argentina durante más de dos décadas. Junto con las firmas Juan Minetti, Cementos Avellaneda, Petroquímica Comodoro Rivadavia y Cementos San Martín, como también a la Asociación Fabricantes de Cemento Portland, realizaban acuerdos ilegales de precios y se distribuían el mercado. Así comenzaron a fijar precios por encima de los que hubieran surgido de una libre competencia, establecer los niveles de producción correspondientes a cada firma y acordar los precios a cotizar para las licitaciones de obra pública y así garantizar que una compañía sea la ganadora del proceso mientras se repartían las licitaciones.
Muy amiga del ex presidente Carlos Menem, fue nombrada en 1991 presidenta del Fondo Nacional de las Artes (FNA) y participó del proceso de privatizaciones que caracterizó a la década del '90 tras quedarse con la concesión del ferrocarril de carga Ferrosur de la línea Roca y de EDEA, distribuidora de electricidad de la provincia de Buenos Aires.
De sus dos cargos públicos obtenidos durante el menemismo embajadora itinerante y presidenta del FNA, fue dada de baja durante el gobierno del presidente Néstor Kirchner.
En 2005 finalmente vendió Loma Negra al grupo Camargo Correa de origen brasileño por más de mil millones de dólares.
En la venta de Loma Negra la empresaria se benefició con la exención del impuesto a las ganancias de capital, la diferencia que realiza el dueño de una empresa cuando vende sus acciones. Esa desgravación hizo perder al Estado alrededor de 100 millones de dólares. Amalita también había sido investigada por evasión del IVA por sus honorarios percibidos como presidenta de las compañías Loma Negra y Cementos San Martín.
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