Para el intendente de Mar del Plata, los vecinos eran más felices en dictadura
En el año en el que se cumplen cuatro décadas del golpe de Estado, el jefe comunal del macrismo y ex funcionario de la dictadura aseguró que trabaja para que "el vecino de Mar del Plata vuelva a ser el vecino feliz de hace 40 años que podía caminar por la calle con tranquilidad".
El polémico intendente de Cambiemos fue funcionario de la dictadura y aprovecha cada oportunidad que tiene para reivindicarla. En sus años como concejal evitó participar de todas las sesiones especiales conmemorativas del 24 de marzo.
Sobre los juicios a represores, Arroyo defendió la teoría de la Obediencia Debida que garantizó la impunidad por años
Al cumplirse el 40° aniversario del golpe el 24 de marzo pasado y consultado sobre su opinión sobre los juicios que se siguen a los militares y civiles responsables de delitos de lesa humanidad, Arroyo defendió la teoría de la obediencia debida. "El tema de vestir o no el uniforme no tiene nada que ver. Creo que es tan responsable el civil como el militar, tal vez más el civil porque no recibe órdenes directas" dijo sin ambages.
Arroyo fue también denunciado el año pasado por discriminación ante el INADI por el Centro de Residentes Bolivianos de Mar del Plata "Don Pedro Domingo Murillo". En tanto en junio de 2011, cuando el Concejo Deliberante de Mar del Plata, por pedido de las Madres de Plaza de Mayo, le quitó el traje de héroe al capitán Pedro Giachino, el primer caído argentino en la guerra por las Malvinas, y le puso el uniforme de represor de la dictadura, Arroyo fue el único que votó en contra de la decisión y se retiró del recinto cuando se bajó un cuadro con la imagen de Giachino, cuyo nombre es reivindicado hoy por los neonazis marplatenses.
El actual jefe comunal también fue candidato del represor Luis Abelardo Patti, que hoy cumple condena tras haber sido hallado culpable de delitos de lesa humanidad. Estuvo en contra del matrimonio igualitario, intentó prohibir las murgas, adhirió al movimiento Carapintadas tras los alzamientos de 1987 y 1990, estuvo en contra de declarar "símbolo nacional" a los pañuelos de las Madres de Plaza de Mayo y hasta se lo acusó de tener símbolos nazis en su oficina.
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