Elecciones en la ciudad: ¿Es necesaria la segunda vuelta?
“Si estuviéramos en ese lugar (el del candidato del oficialismo) probablemente nosotros no nos presentaríamos. Por los antecedentes que hay en la ciudad, sería imprudente no competir”, sugirió el domingo por la noche el legislador macrista Santiago De Estrada, una vez que se conocieron los resultados finales de la primera vuelta.
Ejemplos cercanos
En los últimos años, Brasil y Chile tuvieron que definir su futuro presidente recurriendo a la segunda instancia ya que ninguno obtuvo los votos necesarios para imponerse en primera instancia. Y en todos los casos, quien se impuso en la primera jornada electoral ratificó su predominio en las urnas en el ballottage. Pero en ninguno de esos ejemplos limítrofes la diferencia en primera vuelta entre ambos contrincantes fue tal elevada como aconteció el domingo 3. Veamos alguno de estos casos testigos.
Lula da Silva, el actual presidente de Brasil, tuvo que ganar sus dos elecciones recurriendo al ballottage. En el 2002, venció en la primera vuelta a José Serra por 46,5% a 23,2% , es decir, por 23 puntos de diferencia y se impuso claramente en la segunda vuelta.
Cuatro años después también fue a segunda vuelta y en esa oportunidad enfrentó a Geraldo Alckmin a quien derrotó en primera vuelta (48,8% contra 41,4%) y finalmente lo aplastó en segunda instancia con más del 60% de los sufragios.
Algo similar ocurrió en Chile en la última elección presidencial de 2006. La oficialista Michelle Bachelet superó por 20 puntos al derechista Sebastián Piñera (45,7% contra 25,6%) y si bien su oponente descontó la ventaja en la segunda vuelta (53,5% contra un 46,4%) no le alcanzó para romper con la hegemonía de la Concertación del país trasandino.
Estos ejemplos demuestran claramente que salvo un milagro, Mauricio Macri cumplirá con su sueño de gobernar la ciudad de Buenos Aires. Y quizás sirva para repensar una posible flexibilización del ballottage en esta ciudad para que si un candidato no alcanza el número de votos establecidos en la norma pueda ganar la elección cuando la diferencia sobre el segundo sea de 10 puntos como lo establece la Constitución Naciónal.





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