Estilos, temperamentos e ideologías de las dos mujeres que se disputarán la Presidencia
Carrio y cristina
Elisa Carrió nació en 1956 en Resistencia, Chaco. Hija de un padre ganadero, creció rodeada de verde y a diferencia de Cristina, tuvo una relación muy fuerte e influyente con su padre al que consideró “el amor de su vida”.
Carrió no tuvo un solo hombre ni una familia tradicional, como su rival en octubre. Se casó a los 16, fue madre a los 17 y apenas un año después se divorció. Cuidando sola a su hijo, con la ayuda de sus padres, se recibió de abogada a los 21 años. Dos años antes había perdido en un accidente de autos a otro gran amor y tiempo después conoció a su segundo marido, con quien tuvo dos hijos propios que hoy viven en Resistencia con su padre. Durante catorce años vivió en familia con otros hijos que su esposo tuvo con su ex pareja, por eso siempre dice que tiene ocho hijos, cuando sólo tres son de sangre.
Realizó una importante carrera judicial, hasta que en 1994 fue elegida Convencional Constituyente y un año después diputada nacional, por el radicalismo, el partido en el que militó desde joven.
Estilos y looks diferentes, temperamentos similares
Tanto Elisa Carrió como Cristina Fernández tienen un discurso armado con la “inclusión social” como una de sus banderas, pero difieren en los modos de referirse a ella. A la senadora le gusta hablar de un modelo de “acumulación con inclusión” y en los últimos tiempos prometió que una de sus primeras medidas será impulsar la salud pública.
Carrió utiliza palabras como dignidad, ética y conciencia en sus discursos. Siempre plantea la necesidad de terminar con la pobreza y el hambre, pero su estilo se moderó con el paso del tiempo.
Mientras Cristina Kirchner siempre estuvo rodeada del “aparato peronista” y busca el apoyo de los hombres fuertes del PJ, Carrió logró acuerdos con el socialismo y con dirigentes como Patricia Bullrich y coqueteó con Ricardo López Murphy, por lo que fue acusada de “correrse a la derecha”.
La primera dama se hizo conocida en el mundo político de la mano de su marido y desde el extranjero no se casan de compararla con su admirada Eva Perón. La fundadora del ARI incursionó en la vida pública sin una pareja conocida y sin referentes femeninos para imitar.
A Cristina no se le conocen amigos ni amigas, y muy rara vez se rodea de mujeres. Elisa Carrió en cambio es visitada con frecuencia por sus amigas que dice mantener desde la infancia. “Yo no he perdido amigos a lo largo de la vida, los voy ganando. Vienen acá y llenan el departamento. Están las que eran amigas cuando estábamos en la justicia, las de la universidad. Junto a todos porque ahora son amigas entre amigas. Tengo amigas de los 6 años”, aseguró.
Cristina no realiza otras actividades, como escribir o pintar, pero le gusta al cine y le fascina la moda. Su preocupación por estar impecable es mucho más notoria que la de su competidora. Adora las carteras Louis Vuitton, los trajes que ahora le diseña Susana Ortiz, los relojes, las joyas y los zapatos Claude Benard.
Dicen que Cristina Fernández se inyectó botox, se puso colágeno en los labios, se afinó los tobillos y se hizo un lifting, pero nadie en su entorno está dispuesto a reconocerlo. También cambió su peinado y se puso extensiones para intentar dar un look jovial.
Para Carrió la gordura es una lucha permanente, y aunque logró bajar de peso y cuidar más su figura, la comida sigue siendo una debilidad. Su color de piel cambió de un blanco pálido a un tostado constante, y rara vez usa maquillaje.
Ambas candidatas tienen un temperamento fuerte y se muestran seguras a la hora de hablar en público. Carrió siempre demuestra que es una mujer culta, citando escritores y filósofos en su discurso. La pérdida de su novio de la juventud y de su padre la convirtieron en una mujer muy creyente, tanto que algunos la acusan de sufrir un “delirio místico”.
Si las tendencias no se modifican de acá al 28 de octubre, una de estas dos mujeres será la encargada de conducir los destinos del país por los próximos cuatro años.
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