Malestar del Gobierno con El Vaticano por la demora en aceptar a un embajador divorciado

Política

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Por NA

El Gobierno nacional expresó su malestar por la demora del Vaticano en aceptar la designación de Alberto Iribarne como embajador ante ese Estado, por su condición de "divorciado", pero considera que el aval al ex ministro de Justicia finalmente será otorgado.



En primera instancia, el ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Aníbal Fernández, sostuvo que su antecesor es una "persona ejemplar", que no debe ser "condenada por no haber tenido suerte en su matrimonio".



"No conozco a nadie que circunstancialmente no haya tenido suerte en su matrimonio, que tenga que ser condenado por esa razón", afirmó el ministro en declaraciones radiales.



En tanto, fuentes del Gobierno admitieron que el aval que se le debe otorgar a Iribarne para asumir como embajador "está demorado", aunque aún aguardan que la Santa Sede acceda a otorgarle el plácet correspondiente.



"Va a salir, tarde o temprano, quizá estén presionando por otro motivo como el tema del nuevo vicario castrense, pero se supone que finalmente le darán el plácet", indicó una fuente oficial en diálogo con la agencia Noticias Argentinas.



La propuesta formal de Iribarne fue realizada por las autoridades nacionales en diciembre pasado, aunque al parecer el Vaticano no dio su apoyo porque no ve con buenos ojos que el funcionario esté divorciado y casado en segundas nupcias.



Ante esta situación, el canciller Jorge Taiana elevó un informe a esa sede donde menciona el caso de otros embajadores de países como México, Cuba y Suiza, entre otros, que también están divorciados o separados de su primera esposa y, sin embargo, son representantes frente al Vaticano.



Pese a la demora, en el Gobierno confían en que el tema se resolverá pronto e Iribarne asumirá sus funciones en la Santa Sede, tras la salida de Carlos Custer luego de cuatro años de misión y por razones personales.



Las relaciones entre la Argentina y el Vaticano habían transitado un momento difícil en 2006, cuando se desató un fuerte cruce entre el entonces obispo castrense, Antonio Baseotto, y el ministro de Salud de ese momento, Ginés González García, quien había implementado una campaña de educación sexual, que incluía el reparto de preservativos.



Tras el episodio, el ex presidente Néstor Kirchner consideró cesado a Baseotto y se negó a que se designara un reemplazo, en tanto que desde la Santa Sede se quejaron porque el mandatario estaba violando la "libertad religiosa".



Desde entonces el cargo está vacante, ya que en mayo pasado el papa Benedicto XVI aceptó la renuncia del obispo castrense por haber llegado a los 75 años, y aún no designó a ningún  reemplazante.



Precisamente, fuentes oficiales consideraron que la demora de la Santa Sede en conceder el plácet a Iribarne se debe al retraso en el nombramiento del sucesor de Baseotto.



En verdad, el nombre del nuevo vicario castrense tiene que ser elegido por el Vaticano y el Gobierno debe prestar su consentimiento.

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