Noticia de un secuestro: ¿Existe un complot contra el Ministro de Seguridad provincial Stornelli?

Política

Una de las muletillas comúnmente utilizadas por los contadores de chistes, comienza diciendo... “tengo dos noticias para darte... una buena y una mala”.  Una alegoría parecida, aunque no se trate de un chiste sino de un gran drama, fue el informe de inteligencia agridulce que le llevaron al Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Carlos Stornelli.

Era la noticia del secuestro de Ariel Perretta, hijo de un empresario de La Matanza. Lo rescatable de la investigación es que, al parecer, la banda de extorsionadores no pertenece, como se sugirió en algún momento, al grupo delictivo que encabeza Rodolfo “el ruso” Lhorman. ¿Qué tiene de alentador que Lhorman y su gente no sean los autores del secuestro? Muy simple: Esa banda no respeta ni siquiera los códigos de la mafia. Lo demuestra el secuestro más resonante que hicieron, el de Cristian Schaerer.  Pidieron dos veces el pago de rescates y finalmente nunca entregaron a la víctima. Se sabe que lo mataron, pero aún no hallaron el cuerpo. Esta noticia otorga esperanza de que Ariel Perretta aparezca con vida al término de las negociaciones entre captores y familiares de la víctima.

Pero lo malo del asunto es que los investigadores suponen que en el secuestro participaron policías (no se sabe aún si en actividad o exonerados) junto con delincuentes comunes de la zona sur del conurbano. Otra mancha sobre la bonaerense que le hace un flaco favor al poder político asentado en La Plata, aunque sus autoridades hagan todo lo posible por limpiar las calles de delincuentes, con o sin uniformes.

Al equipo de gobernantes que encabeza Daniel Scioli les preocupa la andanada de golpes que llueven sobre la figura de Stornelli. Es que los actuales mandatarios vienen sacando frutos contra la delincuencia y el narcotráfico, desde que la población bonaerense se atrevió a utilizar el teléfono comunicando al 911 actitudes sospechosas o directamente denunciando anónimamente la existencia de focos delictivos. Las órdenes del Ministro de Seguridad fueron rigurosos y toda llamada es investigada, por lo cual se avanzó mucho en materia de seguridad en un terreno arrasado como había dejado el dueto Solá-Arslanián.

Justamente, lo que mas disgusto causa en La Plata es que oficiales de alto rango de algunas divisiones importantes de “la bonaerense” (como ser la Superintendencia General de Investigaciones), sigan teniendo contactos estrechos –y hasta parecen recibir directivas- del ex Ministro de Seguridad, León Arslanián.


Esa estratégica división está a cargo desde la investigación del crimen de Rosana Galiano hasta del secuestro extorsivo del chico Perretta.

“Los que se fueron en diciembre viven embarrándole la cancha a Stornelli con la esperanza de volver”,  le dijo una fuente muy allegada a la gobernación a minutouno.com.  “Y lo peor es que hay polis que se prenden en esa maniobra”, terminó concluyente la “garganta profunda”.

En pleno verano tuvo lugar lo que se denominó la primer crisis del gabinete de Stornelli, que provocó la salida del viceministro de Seguridad, Lopez Perrando. En realidad, no hubo crisis ni desacuerdos ministeriales. El alejamiento de Lopez Perrando se debió a que el mismo día que Stornelli estaba velando a su padre horas después del fallecimiento, López Perrando “se ofreció” frente a un allegado de Daniel Scioli a reemplazar a Stornelli. Lo hizo con tan mala suerte, que el funcionario accionó un mini grabador y registró toda la conversación. Cuando el Ministro volvió a sus funciones le hicieron escuchar el grado “de fidelidad” de la persona que el mismo Stornelli había llevado como vice a La Plata. Los gritos del ex fiscal se escucharon en cien kilómetros a la redonda y en pocas horas López Ferrando estaba de vuelta en su casa, para colmo desocupado.

Se habló de crisis en el gabinete pero no fue más que el famoso “síndrome de Judas Iscariote” lo que provocó el alejamiento del vice ministro, quien fuera durante dos décadas compañero en la Justicia de Stornelli  Daniel Scioli le dio canilla libre a Stornelli para que procediera como mejor creyese y éste decidió expulsar al infiel colaborador.

Pero más que infidelidades o malas praxis éticas, en la Plata preocupa la presunta injerencia de León Arslanián en la política de seguridad provincial.



Todos los años se producen cerca de 300 ascensos en “la bonaerense”, pero Arslanián antes de irse en diciembre pasado llevó ese número a los 900, condicionando así la libertad de elegir o prescindir de colaboradores policiales al entrante Ministro Stornelli.

En la Gobernación anuncian muchas novedades próximas en materia del combate delictivo, fundamentalmente en golpear no solo los grandes cargamentos de drogas sino también en desactivar los kioscos barriales que la venden. Los mejores informantes barriales son las madres de los pibes víctimas del maldito paco. La desición política es darle curso a las denuncias de estas sufridas mujeres. Junto con perseguir a la delincuencia también se busca recuperar la confiabilidad en la población, meta difícil si las hay pero no imposible.  Aunque a los funcionarios en La Plata le pongan palos en la rueda los funcionarios que se fueron en diciembre.

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