La estrategia del Frente de Izquierda

Política

El precandidato a diputado del Frente de Izquierda por la Ciudad de Buenos Aires opina sobre lo que está en juego en estas elecciones.

Escribe Gabriel Solano (*)

Aunque institucionalmente las elecciones de este año tienen por objetivo la renovación parcial de la Cámara de Diputados y Senadores es claro que su importancia política radica en que se han transformado, como consecuencia del agotamiento del oficialismo, en una transición política hacia el post kirchnerismo. Lo prueba, de manera categórica, que el principal rival del gobierno haya salido de sus propias entrañas. Sergio Massa armó su lista reclutando a una parte del aparato de los intendentes del Conurbano, a media CGT-Balcarce e incluso al ex titular de la UIA, a quien la presidenta lo llamaba en público "mi amigo el vasco" De Mendiguren. Incluso intendentes que se han quedado -por ahora- en el campo K pusieron sus candidatos en las listas de Concejales de Massa para asegurarse el triunfo en cualquier escenario. Asoma, así, el escenario clásico de la "traición".

El grupo de fieles que rodea a la presidenta no debiera confiarse, tampoco, de los que han quedado de su lado. Si el propio Scioli ha decidido permanecer donde estaba es porque espera ser el depositario natural del post-kirchnerismo ´desde adentro´.  Lo mismo vale, sin duda, para el resto de los gobernadores e intendentes que apoyan las listas del Frente para la Victoria. El objetivo final es reunir una frente de gobernadores e intendentes del peronismo, sean K, de Massa o De Narváez. Pero como la cabeza estará reservada para uno sólo la transición que supone el post-kirchnerismo desatará una guerra política feroz entre las distintas camarillas que anotadas para copar el aparato del Estado. 

La fractura de los K que alumbró la lista de Massa es, en realidad, la consecuencia de otra fractura, que la precede y le da su justo contenido. Nos referimos a la que protagonizaron una parte considerable de las corporaciones capitalistas que acompañaron al kirchnerismo en esta década.  La lista, muy larga, incluye a los Repsol, Eskenazi, Vale do Río Doce, El Tejar, el Banco Macro, y varios etc., y ahora se le suma con papel protagónico la UIA, con el cambio de bando de De Mendiguren, un vocero de Techint. Fue este cambio de frente de los capitales que acompañaron a los K el que explica, en última instancia, los fallos de la Corte Suprema y de la ´corpo´ judicial en contra del gobierno.

El combustible que alimenta la crisis política es el agotamiento del "modelo". Después de una década supuestamente ganada Argentina sigue en estado de emergencia. La clase capitalista se ha quedado sin financiamiento, el Estado está en quiebra por un déficit fiscal fenomenal originado por un sistema de subsidios que ya supera los 100.000 millones de pesos, el pago de la deuda externa y las importaciones de combustibles se chupan los dólares que ingresan por la venta de la soja y emerge un principio de disolución económica con la aparición de una moneda paralela –el CEDIN. Como si todo esto fuese poco asistimos a un agravamiento de la bancarrota capitalista internacional, que está haciendo tambalear nada más y nada menos que a China.

Los post-kirchneristas han hecho suyo el programa que reclama la clase capitalista: aplicar una devaluación de la moneda, para premiar a los capitales dispuestos a asociarse a los proyectos mineros o energéticos (¡Vaca Muerta!) y facilitar un cambio de frente del financiamiento económico, que se desplace  hacia un nuevo ciclo de endeudamiento internacional. Los kirchneristas, que denuncian a los pro-devaluacionistas de palabra, ya han picado en punta con la emisión de los Cedines, que equivale a un desdoblamiento cambiario que trae incorporada la devaluación.

La oposición de los Binner, UCR, Prat Gay y Lousteau comparte integralmente el programa devaluatorio reclamado por la clase capitalista. Lo dicen con medias palabras, para no ahuyentar  al electorado. ¿Pero a qué otra cosa que no sea la devaluación se refieren cuando hablan del "atraso cambiario"?  En este armado, bautizado como UNEN, Pino Solanas y Carrió juegan el papel de cobertura  al que siempre están llamados los "progres" y los "anti-corrupción". Pino Solanas ha querido disimular el mamarracho que creó anticipando que en octubre piensa romper el acuerdo, pero lo único que ha logrado es empeorar las cosas. Esto porque no faltó quien le recuerde que después de las PASO de agosto la UNEN formará una lista única, y él ayudará a consagrar diputados de la UCR y del ´neoliberalismo´. 

De lo expuesto surge nítidamente que Argentina enfrenta una situación caracterizada por la tendencia al derrumbe económico y a la crisis política. Tanto el oficialismo como la oposición tradicional ocultan esta realidad mediante el vaciamiento de la campaña electoral. Limitan sus discursos a clisés y slogan marketineros mientras se niegan a desarrollar claramente sus programas. Nada dicen sobre qué hacer con el salario que es consumido por la inflación, con el trabajo en negro que alcanza al 40% de la fuerza de trabajo, con las jubilaciones miserables de $ 2.150, con el vaciamiento energético y con los subsidios que sostienen artificialmente el esquema privatizador del menemismo. La omisión de estos temas claves convierte a la campaña de los K y de sus opositores en un operativo de engaño a la población. Las movilizaciones que conmueven a Brasil en estos momentos anticipan la situación que más temprano que tarde atravesará nuestro país.

El Frente de Izquierda encara su campaña electoral con otros objetivos y métodos. El primer paso es clarificar que el agravamiento de las condiciones de vida del pueblo es el resultado directo del agotamiento del "modelo productivo" K, y que las salidas a la crisis que se barajan son todas gravosas para los sectores populares. Frente a esta situación planteamos un programa de defensa de los trabajadores –salario mínimo igual a la canasta familiar, 82% móvil, eliminación de impuestos al salario y su reemplazo por tributos al gran capital, reorganización urbana para paliar la crisis habitacional y del transporte público-, al mismo tiempo que denunciamos la desorganización económica y la devaluación de la moneda, oponiéndole el rechazo a la deuda externa,  la nacionalización del sistema financiero y de los resortes fundamentales de la economía.

La votación al Frente de Izquierda tiene una importancia política enorme, porque representa el pasaje de la clase obrera del peronismo a la izquierda. La conquista de diputados del FIT en el Congreso Nacional será un instrumento poderoso en esa dirección. Para ello, antes que nada, deberemos superar el factor confusionista que representan las PASO, sobre todo en el distrito porteño, donde pululan muchos grupos sin futuro, a lo que se le agrega la interna tramposa de la UNE. Nuestra consigna será: votanos en agosto para consagrar en octubre diputados de izquierda en el Congreso Nacional.

(*) Candidato a diputado del Frente de Izquierda por la Ciudad de Buenos Aires.

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