"No esperen de nosotros un silencio cómplice"

Política

El titular de la Comisión de Seguridad en la Cámara de Diputados santafesina, Héctor Acuña, cuestiona la falta de una política clara en materia de Seguridad y resalta las herramientas que ha aportado la oposición.

La situación por la que atraviesa la provincia de Santa Fe nos plantea una doble hipótesis, o bien estamos ante el fracaso de un plan de seguridad o bien ante la ausencia de un plan de seguridad.

¿Por qué planteo esta doble hipótesis? Porque el ministro de Seguridad, Raúl Lamberto, que concurrió en dos oportunidades a la Cámara de Diputados provincial, -una de ellas para ser interpelado-  nunca pudo precisar, a pesar de la insistencia de varios legisladores, cuál es el plan de seguridad que el gobierno tiene para combatir el narcotráfico existente y radicado en la provincia de Santa Fe.

El gobierno provincial aduce que el narcotráfico ingresa por las fronteras. Esto nunca lo hemos negado, pero el que el narcotráfico esté radicado en la provincia, el que se desarrollen los kioskos en los que se venden droga, y que gocen lamentablemente de buena salud, se debe a dos cuestiones centrales.

La primera de ellas es que quedó claramente demostrado la notoria convivencia que existe entre un sector de la policía con el narcotráfico, que propicia y facilita la actividad.

En segundo lugar  existe un relajamiento o una lisa y llana falta de control político sobre la policía de la provincia de Santa Fe.

La policía provincial se encuentra prácticamente en un estado anárquico, se autocontrola, se autoconduce, se autopropone y el ministro de Seguridad  lo único que hace es legitimar como actos de gobiernos lo que la policía decide.

Este relajamiento en el control político de la policía no es otra cosa que lo que ya han admitido dos ministros y un funcionario del área. Lo dijo Leandro Corti, ex ministro de Seguridad que precedió a Raúl Lamberto que al momento de renunciar aseguró que lo hacía porque no podía controlar efectivamente a la policía santafesina. "Hay corrupción policial" dijo Corti.

Sin embargo luego del alejamiento de Corti y de sus denuncias de corrupción, quien lo reemplazó, Lamberto, nunca inició un proceso de investigación o de depuración de la fuerza del orden público.

Ahora Lamberto volvió a la Cámara y repitió dos cuestiones centrales. La primera de ellas que la policía no tiene control y acto seguido que con el sistema de cajas negras existente la policía no tiene futuro. Es decir, para ser claros, dos ministros de Seguridad provinciales reconocen la existencia de corrupción y la falta de control político.

Como si esto no alcanzara, un ex funcionario del gobierno de Hermes Binner, Enrique Font, publicó en el diario La Capital una nota en la que describe con mucha claridad el proceso por el cual se fue relajando el control del poder político en la provincia de Santa Fe.

El gobierno provincial, ante el reclamo de mejoramiento de la política de seguridad, reacciona y se escuda en que la responsabilidad de esto es la Nación porque se trata de un delito federal.

Argumento muy pobre porque aunque nadie niegue por dónde ingresa la droga, lo que está en juego son las vidas y el desarrollo de este flagelo obedece a la existencia de carteles de droga en el territorio santafesino.

¿Cómo se sale de esta situación? Con decisión política. Hay que tener decisión política para explicarle a la policía que se le acabó la recaudación, que la policía no puede ser más el elemento recaudatorio ni de la propia policía ni de alguien fuera de la policía. A la policía hay que marcarle la cancha. Dejar en claro que hay un poder político que los controla.

Hay que tener además decisión política para elaborar un plan de seguridad en serio para eliminar el narcotráfico establecido en la provincia. No está claro si no tienen un plan de seguridad o no quieren tener uno, lo que sí salta a la luz es que los resultados han fracasado.

Ahora, como oposición a este gobierno le hemos dado todas las herramientas tributarias que requirió. Se le aprobaron los presupuestos en tiempo y forma, se le autorizó la emisión de letras del Tesoro provincial para endeudarse por 500 millones de pesos, se le aprobó la reforma tributaria por más de 400 millones de pesos por sobre la expectativa que tenía el propio gobierno. Ellos pensaban recaudar 1400 millones de pesos y se extendió a 1800 millones. También le aprobamos la emergencia de Seguridad aprobando el veto propositivo del gobernador Bonfatti, es decir que no se aprobó el proyecto que nosotros enviamos si no el que ellos querían.

Les hemos dado todas las herramientas en materia tributaria y en materia de seguridad para gobernar. Ahora queremos saber qué hizo el gobierno con esas herramientas.

Creo que el gobierno provincial debe dejar de victimizarse, debe dejar de excusarse, debe dejar de tener dilaciones y debe ejercer una acción concreta de gobierno en materia de seguridad.

Sin embargo ellos se escudan y nos acusan de querer desestabilizarlos políticamente. Pero ¿qué deberíamos hacer? ¿Callarnos? Que esperen de nosotros acciones que garanticen la gobernabilidad pero no que esperen nada que garantice la impunidad. Quedarse callado frente a este desmanejo absoluto que hay en la provincia de Santa Fe es caer en un silencio cómplice que garantiza la ineficiencia y la impunidad del gobierno socialista

¿Qué es lo que esperamos? Que el gobierno anuncie menos y muestre más gestión. No hay que confundir el anuncio con la gestión y hay que tener en claro que son necesarias políticas más efectivas que efectistas.

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