"Rosario vive"

Política

El diputado nacional santafesino, Carlos Comi (Coalición Cívica-ARI) admite el aumento de la violencia y del consumo de drogas en Rosario pero atribuye una "mala fe destituyente" a las crítica sdel kirchnerismo.

Desde hace algunas semanas las crónicas periodísticas nacionales reflejan a Rosario como una ciudad tomada por los carteles de la droga y en la que pareciera imposible vivir. Quisiera aclarar en estas lineas un par de aspectos.

Es cierto que los niveles de violencia crecieron en nuestra ciudad, pareciéndose cada vez más a determinadas zonas del gran Buenos Aires, y a la realidad que padecen millones de argentinos desde hace años. Y también que el consumo de droga especialmente en los sectores medios y altos creció como en el resto de la sociedad argentina, y con ello la venta callejera.

Pero de ahí a calificar a Rosario como una Narcópolis tal cual reza el ultimo comunicado del Frente para La Victoria hay una distancia enorme y una mala fe destituyente propia del Kirchnerismo.

Es el gobierno nacional quien posee el control de las fuerzas de seguridad como gendarmería y prefectura que deben patrullar ríos y fronteras. Es también el responsable de los aeropuertos a través de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y de las aduanas mediante la AFIP, herramientas claves para frenar el ingreso de la droga y  seguir las derivaciones del lavado de dinero. Es su responsabilidad la instalación y control de radares aéreos, que brillan por su ausencia en todo el territorio nacional. Y es quien debe por imperio de la Constitución y la ley coordinar con los gobiernos provinciales y municipales la lucha contra el avance del narcotráfico.

En lugar de eso se demoniza a una ciudad y a una provincia con una evidente intencionalidad política de desligitimar a otra forma de gobernar basada en la solidaridad y la decencia.

Rosario es una ciudad luminosa en la que conviven mas de un millón de argentinos, con el mejor sistema de salud de lationoamerica, que ha tenido un crecimiento fenomenal en su infraestructura en los últimos años, que la posicionó como un destino turístico para argentinos y extranjeros.

No es una capital administrativa por lo cual la abrumadora mayoría de sus habitantes trabaja muy duro en el sector privado para forjarce un futuro y no tienen absolutamente nada que ver con las organizaciones criminales y redes del delito.

Episodios como los del último domingo, donde la locura que se vive alrededor del fútbol hizo eclosión, nos duelen y nos hacen mucho mal pero peor nos hace el discurso irresponsable de funcionarios y dirigentes K que parecieran querer sitiar la ciudad, prenderle fuego y apropiarse de un poder que les ha negado la voluntad popular sistemáticamente desde hace mas de 20 años. 

Rosario fue y será la ciudad de la cultura, la producción, el trabajo y los servicios, y superará esta grave emergencia en seguridad de la mano de la provincia y la Nación si podemos trabajar juntos y con buena fe para ello.  Eso es lo que esperan sus vecinas y vecinos que día a día salen a trabajar y a ganarse honestamente la vida, con el orgullo de vivir en una de las mejores ciudades de la Argentina. Ojalá los dirigentes estén a la altura de la historia porque a pesar de ellos Rosario vive y brilla con luz propia.

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