Primeras polémicas con la licitación de la Hidrovía: socios ocultos y competidores excluidos
El proceso ya dejó fuera de competencia a grupos competitivos, como capitales chinos, y parece estar configurándose como un punto de encuentro donde las diferencias políticas entre macristas y libertarios se disipan en favor de un negocio multimillonario.
El Gobierno llamó a licitación para privatizar la Hidrovía.
La licitación para la privatización de la Hidrovía, una de las arterias comerciales más codiciadas del país, ha superado su primera etapa formal con la publicación del Acta de Evaluación del Sobre 1.
Aunque el avance de las empresas belgas Jan de Nul y DEME era un resultado previsible, el proceso ha comenzado a revelar una compleja trama de intereses políticos y empresariales que operan en las sombras.
Primeras polémicas con la licitación de la Hidrovía
El filtro de los pliegos y los competidores excluidos
Desde el inicio, la redacción de las condiciones licitatorias generó suspicacias. Al establecer requisitos técnicos y financieros específicos, el proceso dejó fuera de competencia a grupos competitivos, como los capitales chinos.
Esta situación ha despertado comparaciones con otros casos recientes donde la falta de competencia internacional derivó en ofertas locales con sobrecostos significativos.
Actualmente, las firmas que no cumplieron con las exigencias tienen un plazo de una semana para presentar objeciones ante la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, antes de que se proceda a la apertura del Sobre 2, que evaluará el Plan de Trabajo mediante un sistema de puntaje.
Socios ocultos: el "misterioso pase de manos"
La mayor preocupación de los analistas no reside en la capacidad técnica de los gigantes belgas, sino en lo que podría ocurrir tras la adjudicación. Fuentes cercanas a la negociación advierten sobre un posible esquema de subcontrataciones y sociedades ocultas que permitirían a actores locales quedarse con el control real del negocio.
En este escenario, emergen nombres de peso vinculados al poder político:
- Grupo Neuss: Los hermanos Juan y Patricio Neuss, históricamente vinculados a licitaciones estatales y con una fuerte expansión reciente en el sector energético (Edisa, Edersa, Alicurá) y petrolero (áreas maduras de YPF).
- Mauricio Macri y el Grupo Román: El consorcio liderado por Alfredo Román (hoy CSM) aparece como el principal fronting local. La cercanía entre el magnate de la logística y el expresidente sugiere un apoyo político estratégico para esta licitación integral que combina dragado y balizamiento.
La conexión con el "entorno Milei"
La interna del Gobierno también juega su papel. Los hermanos Neuss mantienen un vínculo estrecho y de larga data con Santiago Caputo, el principal asesor presidencial. Además de ser vecinos, el holding es un pilar fundamental en el sostenimiento de la Fundación Faro, el think tank del oficialismo.
Este alineamiento explicaría la fluidez con la que el grupo ha logrado posicionarse en sectores estratégicos durante la gestión libertaria.
El reparto del negocio: balizamiento y servicios
Más allá del dragado principal, el pliego habilita un reparto de tareas donde aparecen otros "dueños del puerto":
- Juan Ondarcuhu (Servicios Portuarios): Se perfila como el socio ideal para el área de balizamiento.
- Gustavo Elías: Referente del puerto de Bahía Blanca, quien conformaría un tándem con Ondarcuhu para manejar este tramo específico de la concesión.
En definitiva, la privatización de la Hidrovía parece estar configurándose como un punto de encuentro donde las diferencias políticas entre el macrismo y el núcleo duro libertario se disipan en favor de un negocio multimillonario. Bajo la fachada de una licitación internacional, los "socios invisibles" locales se preparan para tomar el timón de la vía navegable más importante de la región.
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