Renunció la camarista Amelia Berraz de Vidal
*Abandonó su cargo en el tribunal de Casación Penal.
*Deja la primera vacante en esa Cámara desde que Kirchner embistió contra varios de sus miembros.
La juez Amelia Berraz de Vidal, integrante de la Cámara Nacional de Casación Penal, presentó hoy la renuncia al cargo a partir del primero de junio de 2007.
De acuerdo con la información suministrada a DyN por fuentes judiciales, la magistrada presentó la renuncia "en forma definitiva" ante el ministro de Justicia, Alberto Iribarne, que ya elevó el tema al presidente Néstor Kirchner.
De esta manera, se produce la primera vacante en la Cámara de Casación tras el ataque de Kirchner a varios de sus miembros, entre ellos su presidente, Alfredo Bisordi, quien pidió licencia por enfermedad.
Berraz de Vidal nació en Gálvez, Santa Fe, el 19 de octubre de 1928, es casada y tiene 3 hijos.
Graduada inicialmente como maestra, cursó la carrera de Derecho en la Universidad Nacional del Litoral, de la que egresó como Abogada el 5 de junio de 1976.
Fue auxiliar de la justicia electoral en Neuquén, secretaria federal en el fuero de esta capital, defensora oficial ante los tribunales orales y, finalmente, fue nombrada juez de menores en 1982.
En 1984 asumió como juez criminal y correccional federal y el 24 de marzo de 1993 obtuvo acuerdo del Senado para integrarse a la Cámara Nacional de Casación Penal.
Con la renuncia de Berraz de Vidal se produce la primera vacante en el máximo tribunal penal del país, después de la embestida del presidente Kirchner para desplazar a cuatro de sus miembros, a los que acusó de dilaciones en la sustanciación de juicios orales a represores de la dictadura.
Los magistrado cuestionados por el primer mandatario fueron Bisordi, el presidente del tribunal que pidió licencia por problemas de salud, y Ana María Capolupo de De Durañona y Vedia, Eduardo Riggi y Gustavo Hornos.
Esos jueces fueron denunciados ante el Consejo de la Magistratura, que debe decidir si les inicia el proceso de juicio político, que podría terminar en su destitución.
Tras las palabras acusatorias de Kirchner, en un acto por el 31 aniversario del último golpe de Estado realizado en un predio donde funcionó un centro clandestino de detención en Córdoba, se desató una escalada verbal de acusaciones y réplicas en la que quedaron envueltos el propio Bisordi y varios representantes del oficialismo, como el ministro de Justicia, Iribarne.
Bisordi dijo, por ejemplo, que no iba a renunciar ni a aceptar "aprietes", aunque en uno de los momentos más ríspidos de la polémica pidió licencia por cuestiones de salud.
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