Salario Mínimo: el Gobierno descarta un piso obligatorio para todas las paritarias

Política

El Gobierno aclaró que no usará la homologación ni el mínimo vital para forzar un piso de $1.000.000. Cada sector definirá sus propias escalas, sin injerencia estatal.

El Gobierno nacional rechazó de plano la imposición de un piso salarial fijo de $1.000.000, ya sea a través del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) o de la homologación de convenios colectivos. Desde la Secretaría de Trabajo aseguraron que, aunque trasladaron de manera extraoficial a empresas y gremios la sugerencia de revisar las categorías más bajas, la decisión final queda en manos de cada actividad.

La salida al cruce oficial ocurrió tras el fracaso de la reunión plenaria del Consejo del Salario celebrada este viernes. La CGT y las dos CTA abandonaron el encuentro luego de rechazar la oferta empresarial —un 1,8% para septiembre y 1,7% mensual desde octubre—. Ante la falta de consenso, el Poder Ejecutivo ratificó que definirá por laudo el nuevo monto del mínimo.

Actualmente, el Salario Mínimo debería ser de $955 mil para recuperar el poder de compra que tenía antes de la era Milei.Javier Milei y Luis Caputo licuaron el poder de fuego del Salario Mínimo que en poco más de dos años perdió el 40% de su capacidad de compra.

La postura de la Rosada desató críticas desde la central obrera. La CGT reclamó que el salario mínimo, hoy en $376.600, supere los $911.202 y alcance los $993.300 en diciembre. Jorge Sola, cosecretario general de la CGT, tildó la sugerencia informal del millón como una "operación de prensa" y subrayó la incoherencia gubernamental al intentar incidir en negociaciones privadas. "Ya que actúan elevando el piso, debieran dejar de poner el techo", disparó.

En el Ministerio de Capital Humano reforzaron que no retendrán convenios por no alcanzar esa cifra ni activarán mecanismos coercitivos, y sostuvieron la política de no inmiscuirse en acuerdos entre particulares. De esta forma, el Gobierno procura contener los aumentos porcentuales generales para que no impacten en precios, y delega en cada sector la recomposición de los ingresos más rezagados.

La estrategia oficial apunta a contener las subas generales para que no alimenten la inflación, y confía en que cada rama de actividad negocie por sí misma la recuperación de los haberes más rezagados, sin que el Estado fije un techo ni un piso único.

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