Arde Neuquén

Política

La provincia patagónica está atravesada por medidas de fuerza de los trabajadores de la salud pública, quienes reclaman con cortes de ruta, paros y movilizaciones una recomposición salarial.

Neuquén arde. De norte a sur se llevan a cabo decenas de cortes de ruta que bloquean la circulación de personas y suministros en la provincia del petróleo y del turismo. De hecho, en ciudades y localidades de la cuenca hidrocarburífera y del sur ya escasean los combustibles y productos de consumo masivo.

Sin embargo, los trabajadores advierten que "la culpa no es nuestra": dejan pasar al transporte con productos perecederos y achacan la falta de combustible a "una jugada estratégica del gobierno" que está "atrás de todo esto para pegarnos", aseguró un delegado de los trabajadores autoconvocados.

Mientras tanto, los piquetes aumentan día a día, están encabezados por los trabajadores de la salud pública pero con el apoyo del gremio docente, de empleados de Parques Nacionales como el Lanín y, sobre todo, de la población, que se moviliza a los bloqueos para brindar su respaldo a la lucha.

De hecho, la Asociación de Trabajadores de la Educación del Neuquén (ATEN) lleva adelante este viernes un paro total de actividades "en solidaridad" con los estatales del área sanitaria, mientras maestros y guardaparques se suman a los cortes en rutas nacionales y provinciales que paralizan la provincia.

¿Cuál fue la chispa que encendió la estepa y los bosques patagónicos? El acuerdo salarial firmado en marzo por el gobernador Omar Gutiérrez y el titular provincial de ATE, Carlos Quintriqueo, que implicaba un 15 por ciento de aumento para los estatales neuquinos, luego de un año en que la inflación superó el 40.

Inmediatamente, el sector más golpeado por la pandemia, el que diariamente le pone el pecho al coronavirus en cada localidad neuquina, se rebeló contra ese "pacto de caballeros" suscrito por su gobierno y la propia representación gremial. Y ya no hubo marcha atrás.

A los cortes de ruta se suman ollas populares y movilizaciones cotidianas en cada ciudad, en cada pueblo, que reciben el aplauso de los vecinos y el acompañamiento de organizaciones sociales, gremiales y políticas. Menos de ATE y del Movimiento Popular Neuquino, claro.

De poco o nada sirvió que, esta semana, el gobierno del MPN decretara una "asignación COVID" de 30 mil pesos, pagadera en tres cuotas mensuales y en negro; decisión tomada unilateralmente, por fuera de la mediación que el sábado convocó el fiscal general de provincia, José Gerez, quien por ahora fracasó en su intento.

En las asambleas desarrolladas en piquetes y en cada hospital y centro de salud de la provincia se ratificaron el reclamo inicial y las medidas de fuerza: 40 por ciento al básico y otras mejoras laborales, como el pase a planta permanente de todos los contratados en el área de salud.

"Tenemos en contra al gobierno y a sus medios pagados, pero lo importante es que el pueblo neuquino está con nosotros y con nuestra lucha", afirmó una de las muchas enfermeras que trabajan en nosocomios públicos y, tras cumplir con sus tareas, concurre al piquete instalado en el acceso a la localidad de Junín de los Andes.

Francisco, enfermero del Hospital Ramón Carrillo y delegado de los autoconvocados, indicó a medios locales que se trata de "un conflicto que en un principio era salarial pero hoy ya pasa a ser un conflicto político y social", mientras el gobierno "está perdiendo capacidad de asistencia en el sistema de salud".

Sobre los reclamos salariales que llevan adelante, aseguró que el ingreso de un profesional de la salud en Neuquén "es igual o menor al de un empleado de comercio", por lo cual continúan reclamando una urgente recomposición salarial mientras "vemos que la plata se está poniendo en otro sector y los hospitales se caen a pedazos", agregó.

En tanto, el silencio del gobernador Gutiérrez al respecto es llamativo. Por el momento solo cuenta con el apoyo de su propio partido, de la mayoría de los intendentes y de las cámaras empresarias dedicadas a la industria hidrocarburífera, prácticamente paralizada en la zona de Añelo y con pérdidas diarias millonarias.

Pero nadie, ni unos ni otros, ni gobernantes ni petroleros, hasta ahora, se han hecho cargo de apagar el fuego que amenaza con llevarse puestos a unos cuantos.

Francisco, enfermero y delegado de autoconvocados: "Los hospitales se caen a pedazos"

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