"Semana Santa era el inicio de otro golpe"

Política

*Al cumplirse hoy 20 años del primer levantamiento carapintada, el ex presidente Raúl Alfónsín afirmó que se trató de un "intento de resquebrajar" la democracia.
*Negó que la ley de Obediencia Debida se haya acordado aquel día de 1987.

NA
Por NA

El ex presidente Raúl Alfonsín sostuvo que los días del levantamiento de Semana Santa de 1987 fueron "tiempos difíciles", y no dudó en definir ese hecho histórico como el inicio "de un nuevo Golpe Militar".



"Fue un tiempo difícil. Visto ahora, muchos dicen que hubiesen hecho otra cosa, pero también se olvidan de que el levantamiento de Semana Santa fue el inicio de un nuevo golpe militar", confesó el ex presidente Raúl Alfonsín.



En retrospectiva, el ex jefe de Estado evaluó que los hechos previos que derivaron en el levantamiento carapintada y la crisis de esos días fueron un "intento de resquebrajar" la joven democracia que transitaba en esos días por su cuarto año de vida luego de la dictadura militar.



"Lo viví con dolor", confesó Alfonsín, quien recordó además que cuando concurrió a Campo de Mayo a hablar con el ex coronel Aldo Rico, muchos de sus colaboradores no quisieron que fuera por temor a un atentado.



"Lo van a matar, presidente", contó Alfonsín que escuchó de sus mas cercanos colaboradores.  Sin embargo, el caudillo radical narró que tenía que ir "para encontrar una salida a la crisis que momento a momento se complicaba más".



La sensación de un golpe de Estado encubierto existió y, si bien nunca Rico se lo dijo abiertamente, el clima en segundas líneas de las fuerzas "carapintadas" era llegar hasta el extremo de volver a asestar un golpe terminal a la vida democrática.



En ese punto, una de las estrategias políticas de Alfonsín, según revelaron colaboradores de ese momento del ex presidente, fue buscar "intimidar" a Rico con su presencia en Campo de Mayo,
ya no en el rol de jefe de Estado, sino de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.



"Rico era militar, verticalista y respetaba las jerarquías", confesó un cercano colaborador de Alfonsín, quien no pudo precisar luego si ese efecto se produjo en la charla entre ambos protagonistas.



El veterano dirigente radical sostuvo también que cuando los militares de rangos menores que eran convocados por los Tribunales no concurrían a esas citas judiciales, ya presintió que "podría haber un deselance complicado".



"Ya habíamos pensado en una ley de Odebiencia Debida, mucho antes que sucediera lo de Rico, así que es mentira que hayamos pactado con él ese punto en Campo de Mayo", enfatizó Alfonsín.



Ese domingo de Pascua de 1987, en el encuentro entre Alfonsín y Rico en Campo de Mayo, uno de los pocos testigos del cónclave fue el fotográfo presidencial, Víctor Bugge, quien señaló que en el viaje hacia el cuartel militar la sensación de peligro "era muy fuerte".



"Estábamos todos conmovidos, yo me había quedado esa noche a dormir en la Casa de Gobierno y a la madrugada se escuchan gritos de que venían a tomar la Rosada. En la vorágine de ese momento me choqué con un conscripto que tenía su fusil en la mano y no paraba de temblar de miedo", comentó Bugge a NA.



Por esos momentos, la sensación de incertidumbre en el gobierno de Alfonsín era muy grande al no existir información propia: todos los canales de inteligencia estaban de alguna manera complotados.



En ese escenario, cuando eran consultados los dirigentes y funcionarios del gobierno radical la respuesta era lacónica: "No tenemos información real de los que pasa en los cuarteles", respondían los dirigentes y funcionarios cuando eran consultados en aquellos momentos.



Por ese motivo, se armó una red casi artesanal en la cual militantes de Franja Morada y vecinos radicales de los cuarteles de todos el país se acercaban y observaban la actividad para luego informar si había en esos lugares "rebeldes o no".  


 


En el Congreso había "operadores" de los carapintadas que se acercaban a los periodistas y a voceros de legisladores para decirles en voz baja: "Prepárense, ya se levantó otro regimiento
y la semana que viene, de los que están acá (por diputados y senadores) no va a quedar nadie".

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