Ajenjo: los bohemios vuelven a encontrar su musa inspiradora
*Es el licor que inspiró a los artistas impresionistas y a toda la bohemia europea del siglo 19.
*En la Argentina y otros países fue prohibido en 1910 por alucinógeno y ahora vuelve a ser consumido.
* Mitos y verdades de esta bebida.
Fue la musa inspiradora de los escritores y los artistas del impresionismo a fines del siglo 19 y principios del 20. Hizo furor en todos los círculos de bohemios e intelectuales de Europa. Fue la bebida del momento, la que no podía faltar en ninguna circulo de encuentros: ajenjo.
Pero el hada verde, como también se lo conocía, fue prohibida en 1910 por ser considerada alucinógena en muchos países europeos y Argentina, donde era popular en el ambiente del tango, no fue la excepción.
Según cuenta la leyenda, pintores como Vincent Van Gogh, Paul Gauguin y Amaddeo Modigliani, entre otros, o escritores como Paul Verlaine y Edgar Allan Poe, destruyeron sus cerebros, y sus posibilidades creativas, culpa del ajenjo.
Hoy el ajenjo es rescatado de su leyenda y vuelve a consumirse envuelto en mitos de la mano de la bohemia. Y además, es posible conseguirla -no fácilmente- en algunos lugares.
En su versión original, era un licor de 70° de graduación alcohólica, verde y amargo, de origen suizo. Derivado de la planta aromática artemisia absinthium, por eso también se lo conoce como absentia. En aquella época se le atribuyeron facultades medicinales para luego pasar a ser considerada alucinógena, mágica, endemoniada…y así convertirse en la bebida espirituosa que hizo furor en Europa.
Su momento de auge fue alrededor de 1890 y se lo creía la fuente de inspiración para poetas, pintores, músicos y artistas europeos. Pero por casualidad, o no, sus consumidores terminaban un poco locos debido a sus alucinaciones permanentes. De hecho, Van Gogh se cortó la oreja para ofrecersela a una prostitua en medio de un delirio. Todo terminó, o casi, en una ola de prohibiciones a partir de 1910.
La ley seca alcanzó a Francia, Inglaterra, Suiza y Argentina, entre otros, y el único país que no tuvo veda fue España. Allí, cuenta el entendido en el tema Salvador Gargiulo --quien a través de su editorial Cántaro lanzó "Ajenjo", de Phil Baker--, en la actualidad existen lugares donde es un rito y una tradición tomar ajenjo.
“En 1910 al detectarse casos de intoxicación, pérdida de la vista y hasta muertes, el ajenjo es prohibido. Las causas de esos efectos le fueron atribuidas al tuyón, que es un elemento que compone esta bebida y que es similar al químico activo de la marihuana. Sin embargo, luego se dijo que esos síntomas eran consecuencia de la intoxicación de alcohol industrial que contenía una alta dosis de Metanol“, explicó Daniel Estremadoyro, de la escuela de gastronomía Celia.
Camilo Berruno, de la Secretaría para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), explicó que no hay estudios que verifiquen la presencia del tuyón en la marihuana. Sin embargo, afirmó que esta sustancia causa mareos y malestar.
Muchos son los mitos acerca de los efectos del tuyón. Pero en la actualidad, el ajenjo que se vende en cualquier supermercado de España tiene una dosis mínima que no provoca lesiones. Pero a los que lo toman, les gusta pensar que sí.
A excepción de España, la prohibición que data de 1910 sigue en vigencia, incluída la Argentina. Pero como tantas otras cosas que están prohíbidas, el ajenjo se consume.
¿Dónde y cómo?
Como para preservar el misterio que lo envuelve, Buenos Aires mantiene el secreto sobre dónde conseguir una copa de este licor. Sin embargo, se consigue.
En las barras de algunos bares de Palermo suelen tenerlo a precios que rondan los $ 50 la medida, según contó el editor y entendido en el tema Gragiulo, quien coincidió con Adrian Cabral, del Club del Barman. Ambos aclararon que no se trata del mismo ajenjo que tomaban aquellos bohemios.
Sin embargo, pese a que minutouno.com comprobó que se vende en algunos bares, los encargados de la barra dijeron que desconocer la bebdida ante las consultas.
Otra forma de conseguirlo es en el free shop de algún aeropuerto en donde la botella alcanza, dependiendo la marca, los 30 euros. En el free shop de Barajas, España, se consigue el ajenjo de la marca Marí Mayans y ronda los 15 euros. Por Internet también se puede conseguir una botella de esta bebida de la marca La Fee Abstinthe a 30 euros.
Ultimamente, en las exposiciones de arte porteñas está muy de moda ofrecer una copa de ajenjo a la par del champagne: quizás los nóveles artistas busquen inspiración en el hada verde.
Todos los consultados por minutouno.com pusieron en duda si el ajenjo que se sirve hoy es el mismo de 1910. Hoy por hoy, existen varias versiones y varias marcas, y su diferencias se basan en las distintas graduaciones alcohólicas que poseen y en la casi nula presencia de la alucinógena absentia. Mientras el original -aquel del 1900- alcanzaba los 70° de graduación alcohólica, en la actualidad la máxima graduación trepa a los 60°, por lo que la musa no será tan inspiradora.
Lo cierto es que el ajenjo pasó del furor a la prohibición, para llegar finalmente al mito actual sobre sus efectos, y eso es precisamente lo que le dio la magia para su vuelta. Y es el mito y el misterio relacionado con el arte y la bohemia lo que ha hecho que resurja desde la leyenda a la actualidad.
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