Alarma por El Niño: millones de personas podrían quedarse sin alimentos tras su devastador paso

Sociedad

Desde ONU alertan sobre el impacto devastador que está provocando el fenómeno climático, catalogado como uno de los más potentes de las últimas cuatro décadas.

El impacto combinado del cambio climático y el fenómeno natural de El Niño o Súper Niño, que promete lluvias fuertes y tormentas por encima de lo habitual, amenaza con desatar una crisis alimentaria de proporciones históricas en buena parte de Iberoamérica.

Según advirtió a la agencia AFP la directora regional del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Lena Savelli, unos 16 millones de personas en la región corren el riesgo de no disponer de alimentos suficientes debido a las severas sequías que azotan a gran parte del territorio.

El fenómeno, caracterizado por el calentamiento anómalo de la superficie oceánica en el Pacífico ecuatorial, altera de forma drástica los patrones de precipitaciones y presión atmosférica.

Para la funcionaria del organismo internacional, quien se trasladó a Honduras para supervisar los daños sobre el terreno, nos encontramos ante "uno de los fenómenos de El Niño más fuertes de la historia reciente", una situación calificada de extrema preocupación que ya motivó declaraciones de emergencia en naciones como El Salvador y Panamá.

Alarma por El Niño: millones de personas podrían quedarse sin alimentos

Alarma por El Niño: millones de personas podrían quedarse sin alimentos

Súper El Niño: el impacto en el Corredor Seco y la respuesta humanitaria

Una de las zonas más castigadas es el Corredor Seco Centroamericano, la franja altamente vulnerable que atraviesa territorios de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua. En este último país, sin ir más lejos, cerca del 80% del territorio permanece bajo alerta por la falta de lluvias desde el mes de agosto.

El PMA advierte que el daño estructural va mucho más allá de la coyuntura inmediata: cuando las familias campesinas pierden sus cultivos y cosechas, sus medios de subsistencia quedan arrasados a largo plazo.

Ante este panorama, la agencia de la ONU desplegó desde abril operativo de asistencia humanitaria con distribución de raciones de comida y apoyo financiero a pequeños productores, aunque la propia Savelli reconoció las limitaciones presupuestarias: "Las necesidades van más allá de lo que tenemos en nuestros bolsillos".

Las proyecciones científicas complican aún más el horizonte. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ya había anticipado que este episodio de El Niño podría perfilarse como el más potente en cuatro décadas, alcanzando su pico máximo hacia finales de año y extendiendo sus repercusiones hasta bien entrado 2027, prolongando la vulnerabilidad de millones de hogares que dependen exclusivamente de la tierra para sobrevivir.

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