Alarma en el Vaticano: más de la mitad de los fieles no se confiesa

Sociedad

La Iglesia Católica se enfrenta a un creciente problema entre sus filas de creyentes y las relaciones que estos mantienen con los sacerdotes: la permanente baja en el número que a diario sufre la confesión, una de las prácticas más importantes del catolicismo.

Según los estudios que maneja el Vaticano y la Universidad Católica de Italia, alrededor del 60 por ciento de fieles del mundo entero se alejaron de estas prácticas. También ponen la lupa sobre la poca preparación que tendrían los curas para lograr una buena absolución del pecador, según el pecado que este haya confesado.

Es que el sacerdote debería tener en cuenta –y estar preparado- para tratar distintos temas que merecen distintos tipos de perdones, como por ejemplo si la persona que entra a un confesionario es divorciado, homosexual o está bajo el poder de Satán, según publica el diario Clarín.

En paralelo, y según una investigación realizada por la Universidad Católica, para “un 30% de los fieles no es necesaria la presencia de los curas en los confesionarios". Otro 20% reconoce que se encuentra en dificultades para hablar de temas íntimos con un extraño, y un 10% sostiene que la presencia del sacerdote "impide el contacto directo con Dios".

Al respecto, el Penitenciario Apostólico de la Santa Sede, obispo Gianfranco Girotti, no dudó en emitir “un verdadero grito de alarma” por la merma que sufren los confesionarios, por la cada vez menor confianza en los sacerdotes y la poca preparación de estos, es que por estas horas la Iglesia vive una “gran crisis”.

Muchos de los 1.300 millones de bautizados que podrían confesarse tienen lo que en la Iglesia se denomina "desviaciones", como por ejemplo la homosexualidad, el vivir en pareja sin casarse, el ser divorciados, enfermos graves o satanistas. Problemas que merecen, según la curia, tratamientos especiales.

Los sacerdotes deberían tener en cuenta si el confeso está verdaderamente poseído por Satán y, en tal caso, solicitar la intervención de un exorcista; o si el homosexual lo es permanentemente o de manera ocasional, o si la persona se volvió o no a casar. Problemas que tienen preocupado al Vaticano.

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