Amor perverso: cuando las mujeres violadas necesitan del hombre que les arruinó la vida

Sociedad


  • minutouno.com dialogó con un psicólogo para entender la reacción de una joven que fue violada por su padrastro con quien tuvo dos hijos y que pidió su liberación para garantizar la manutención de los menores.
  • “Hay una relación de sometimiento y un amor perverso y patológico hacia el violador. La joven puede salir pero va a quedar marcada para toda la vida", expresó Oscar Coria.

Un violador, padrastro de una chica de la que abusaba sexualmente y con la que tuvo dos hijos, fue dejado en libertad por pedido de la propia víctima que solicitó su excarcelación para que la ayude a mantener a los niños. Un especialista explicó, en diálogo con minutouno.com, que esta inusitada reacción obedece a una variante del Síndrome de Estocolmo (cuando la víctima se identifica con el victimario), con la forma de un amor perverso y patológico hacia el violador, y sostuvo que en estos casos las víctimas quedan marcadas para toda la vida.

El hombre, de 37 años, que violó a la niña entre 1999 y 2003, obtuvo la libertad por disposición del juez de Garantías de La Plata, Néstor de Aspro, quien aplicó el artículo 132 del Código Penal, que establece para algunos casos de abusos sexuales, que cuando la víctima "fuere mayor de 16 años podrá proponer un avenimiento con el imputado".

"El no jode más desde hace 4 años, y además me quedé sin la manutención de mis hijos", enfatizó la chica, quien a su vez expresó que no quería que el padre de sus hijos siguiera preso, porque ellos llevan su apellido.


 


Síndrome de Estocolmo y la relación amo-esclavo


 


Para el licenciado en Psicología, Oscar Coria, este caso se lo puede enmarcar, entre otras cosas, en el llamado Sindrome de Estocolmo, que se produce en algunos casos cuando una persona secuestrada, durante el cautiverio, entabla una relación de complicidad con el secuestrador, y en algunos casos se dan también lazos afectivos.

“Hay una relación de sometimiento entre sometido y sometedor y un amor perverso y patológico hacia el violador. El violador aparece como un modelo paterno, es la puesta en acto de una relación incestuosa”, expresó Coria. “Es la relación de amo –esclavo en la que el segundo se identifica con el primero y da su vida por él aunque sea un esclavo”, añadió.

Para Coria, el origen de esta relación es la perversión que produce placer (sadomasoquismo) por parte de la víctima y explicó que sucede en forma inconsciente y sostuvo que desde la conciencia “es imposible que la mujer pueda sostener esta idea”.

“Lo que aduce es una cuestión de inseguridad, de necesidad de estar con el otro. Ese fue el argumento que seguramente la sedujo cuando fue violada”, explicó. “Es como cuando no se denuncia una violación porque puede haber castigos o perder beneficios que en este caso podría ser la seguridad de tener un padre”, alegó. 

Coria explicó que en este tipo de patologías es muy difícil recuperar a las víctimas. “Una vez instaladas son difíciles de revertir, máximo cuando suceden desde los 12 años (como en este caso) cuando el aparato psíquico esta en formación. Puede salir ( la joven) pero va a quedar marcada para toda la vida, es irreversible”, sentenció.

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