Amor de verano: del mar al altar
* Los jóvenes se enamoran durante el verano y muchas veces, pese a lo que se cree, el romance continúa más allá de las vacaciones.
* Entrevista con especialista en adolescentes y testimonio de jóvenes que pasaron por esa situación.
El dicho popular afirma que "amor que nace en el mar, nunca llega al altar". Sin embargo, no todos los jóvenes que conocen gente durante sus vacaciones piensan lo mismo y muchos se animan a extender esa relación más allá de ese período. Otros hasta piensan hasta en casarse con la persona que los enamoró aquella tarde de verano en la playa o en algunas de esas noches de baile y chamuyo en una discoteca.
Para la psicóloga y psicopedagoga Gabriela Renault, durante las vacaciones aumenta la expectativa de conocer personas y hacer intercambios. “Los amores de verano llevan un acuerdo tácito avalado socialmente: son cortos, rápidos, efectivos, efímeros, como un flechazo o pasar un buen momento”, expresó.
Ese verano que los unió para siempre
Para Renault el amor intenso y duradero se puede lograr siempre y cuando existan dos almas que se estaban buscando. “Tienen que sintonizar la misma frecuencia y para soportar el invierno deben estar los dos de acuerdo en la continuidad de la relación”, expresó.
Este puede ser el caso de Florencia Cuburu y Leandro, que se conocieron en el verano del 2002 en el balneario Reta , a 150 KM de Bahía Blanca, cuando ambos compartían unas vacaciones con sus amigos. Cuando los grupos comenzaron a entremezclarse ellos dos empezaron a hacerse amigos hasta que el 24 de enero de ese año sus deseos de besarse pudieron más y desde ese momento viven una historia de amor que está a punto de cumplir cinco años.
“En ese momento veníamos del viaje de egresados de Bariloche donde cada uno conoció otras personas y la verdad que no pensaba en que Leandro iba a ser el amor de mi vida ya que sólo teníamos 18 años”, expresó Florencia. "Además de ser mi amigo, Leandro es la persona que yo amo y todos los días le ponemos pilas para que la relación siga creciendo”, agregó.
El tren a veces pasa sólo una vez
Para Renault el amor implica compromiso, responsabilidad y entrega, que difícilmente se observan en las relaciones que forman los jóvenes durante el período estival. Por eso, para la licenciada es importante que los miembros de la pareja controlen que uno no se “embale” más que el otro como para no defraudar a nadie.
Este no fue el caso de Mariano Curyk y Natalia Buchet que se conocieron en el boliche Le Brike en Villa Gesell en enero de 2001 una noche en la que, tímidamente, el se acercó a conversar con ella. Como Natalia era de Rosario y él de Buenos Aires tuvieron que visitarse los fines de semana durante casi un año hasta que Mariano consiguió trabajo en Rosario y desde ese momento viven el romance allí, sin distanciamientos de por medio.
“No me imaginaba que iba a vivir con ella ni tenía pensado ponerme de novio en el verano y menos con una chica del interior. Pero Natalia es mi tipo de chica y me atrajo desde el primer momento. Fue una cosa de piel que no se da muy seguido y las cosas de la vida hay que vivirlas porque a veces se dan una vez sola vez y hay que atreverse a vivirla”, comentó un enamorado Mariano, que en los próximos días cumplirá seis años de noviazgo.
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