Buenos Aires, ¿como Colombia?

Sociedad

*El triple crimen de los empresarios, cuyos cuerpos fueron descubiertos ayer, se suma a una lista de acciones delictivas que no puede dejar de hacernos pensar en la violencia de las calles de Colombia.
*La sociedad espera una solución por parte de las autoridades policiale sy judiciales, pero las respuestas no llegan.

“No es lo mismo denunciar un tráfico ilegal de Lexotanil que de caramelos Mu Mú...”, le dijo un investigador policial a minutouno.com como una forma de simbolizar el poder que detentan las bandas que roban cargamentos de fármacos y los comercializan clandestinamente. La expresión del viejo sabueso de la bonaerense  fue dicha para no minimizar en el triple crimen de la últimas horas las implicancias que podría haber tenido la denuncia que realizara uno de los comerciantes de medicamentos muerto, contra una organización dedicada a la provisión ilegal de remedios en farmacias y centros asistenciales inescrupulosos. El negocio de los fármacos moviliza fortunas como para suponer que los denunciados se quedarían de brazos cruzados al conocer la identidad de quien los pretende sacar de circulación. Por ahora es una de las hipótesis más fuertes que manejan los investigadores.



Mantener varios días secuestradas a tres personas, largar los autos incinerados en diferentes puntos de centros poblados (Flores y Constitución, por caso) y arrojar los cadáveres en descampados remiten a situaciones que ya tienen mucho en común con los métodos utilizados por los sicarios colombianos.


 


Que la colombianización de las venganzas criminales se generalice en la Provincia de Buenos Aires es tan grave como saber que altos oficiales de la bonaerense tenían información precisa sobre las andanzas de Duque Ceballos (uno de los narcos asesinados en Unicenter) y sus cómplices, pero que no pusieron la data en manos de la Justicia porque las escuchas telefónicas y seguimientos de personas sospechosas se hicieron en forma ilegal, sin autorización de funcionario judicial alguno.


El Ministro de Seguridad Carlos Stornelli se encuentra inmerso en una maraña de internas policiales y presiones sociales por el auge de la criminalidad reciente. Pero es la lucha interna entre jefes de la bonaerense lo que más le ata las manos en las últimas semanas.

Es que Duque Ceballos –en apariencia- estuvo vinculado a la organización a la que se decomisó 470 kilos de cocaína en Avellaneda hace meses, y sin embargo nunca fue indagado por ello.  En las agendas de los jefes antidrogas de la Provincia de Buenos Aires figuraban todos los movimientos de estos personajes, pero ni el Ministro Stornelli ni juez alguno parecían saberlo.


Entonces, la libertad de movimientos de estos criminales les permite perpetrar homicidios aberrantes (todo homicidio es aberrante, pero la extrema crueldad que se ve en estos momentos es ajena a la historia criminal de la Argentina), amparados por la inercia oficial fruto de esos conflictos de la policía que nadie resuelve.



Y un ejemplo claro se conoció el 22 de julio pasado cuando tres policías habían presuntamente asaltado un supermercado chino en San Justo. A esos uniformados le habían dado una información cambiada sobre una supuesta mini fortuna que habría en ese local de la calle Francisco Varela con el fin de hacerles una “ratonera” (trampa, en el argot delictivo).  Eso ocurrió por una “devolución de gentilezas” entre las bandas policiales en pugna.

Volviendo al caso del triple crimen de los empresarios, surgen algunas pistas para tener en cuenta. Por caso, que uno de los asesinados –Damián Ferrón- hubiera alquilado un departamento en el Barrio Samoré, Villa Lugano, un sitio en el cual estuvieron de paso un par de narcos colombianos organizando en la zona algunos centros de almacenamiento y distribución de droga. Estos hombres no tuvieron bajo perfil precisamente, y hasta motivó varios procedimientos de control policial en las inmediaciones del barrio.



El publicista muerto (aparentemente estaba en el lugar equivocado en el momento incorrecto)... ¿pudo haber detectado entre los criminales personas con acento centroamericano y lo mataron aun siendo ajeno al caso para que no brindara pistas a los investigadores..?

Incertidumbres por doquier rodean esta nueva masacre que ya se está haciendo una costumbre en el convulsionado territorio bonaerense. Los sicarios involucrados saben que cuanta más crueldad emplean con sus métodos criminales, más miedo (ellos hablan de respeto, pero ese término les queda grande) generan a su alrededor.

Aunque, a decir verdad, más miedo genera la inmovilidad de las autoridades políticas, judiciales y las continuas rencillas internas en las filas policiales que no dan lugar a ninguna solución frente a tanta violencia desmadrada.

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