¡Caos de tránsito!: analizamos la solución del yogurcito mágico

Sociedad


  • “Desafíos” de 15 días, mujeres que recuperan la sonrisa y pantallas que pasan de blanco y negro a color después de que la protagonista toma el producto en cuestión, son algunas de las campañas que invitan a tomar yogur.
  • Parece que las empresas lácteas encontraron una veta magnífica cuando relacionaron este producto con el tránsito lento e instalaron la idea de que si no se consume determinada marca, ir al baño se transforma en una tarea imposible.

En blanco y negro, la pantalla de la tele muestra a una mujer mayor que se siente mal, que se frota el abdomen, la cabeza, y que le cuenta un problema a su hija, quien le ofrece un yogur. Después de comerlo, los colores vuelven y los problemas se solucionan.

Se trata de la propaganda de uno de estos lácteos que sirven, según las publicidades, para “regular el tránsito lento”, un problema que parece afectar únicamente a los intestinos femeninos.


Las publicidades muestran el problema del estreñimiento como una cuestión típicamente femenina.    


Muchos de estos productos recurren a un esquema del aparato digestivo por el que se mueven unos circulitos que, según el actor y cómico Martín Rocco –quien presentó un ingenioso monólogo de Stand-Up sobre el tema de los yogures-, son “un eufemismo de la mierda”.

Y a los eufemismos hay que recurrir, sin duda, para tratar un tema que no es precisamente de salón: “Cuando lo tomo me regularizo”, dicen en una propaganda y la imagen de un reloj acompaña al yogur Activia, que promete solucionar el problema del tránsito intestinal “lento y muy lento”.

En su monólogo, Rocco señala algunos de los puntos más importantes de las publicidades de yogures:

- “Ahora parece que si no comés Activia, no hay otra forma de ir al baño”.



- “Resulta que mover el vientre rejuvenece”.



- “El tema es de las mujeres, los tipos cagan con tranquilidad”.


 


Las publicidades están cargadas de eufemismos.    


- “En una de las publicidades la mujer decía que antes tenía un ladrillo y que con Activia lo dejaba en casa –se ríe Rocco-. Otra dice ‘Mi tránsito lento iba a todas partes conmigo’ y así le van poniendo eufemismos a la mierda”.



- “En otra propaganda decían que el tránsito lento ‘se nota por dentro y por fuera’. Con ese criterio uno podría saber si alguien cagó o no con sólo mirarle la cara y podría decir ‘Mirá qué linda mina, lástima que hace tres días que no caga’, ¿no?”, especula el cómico.

A partir de la observación y de preguntarse “¿Por qué tenemos que tomar yogur todo el tiempo?”, Rocco encontró una evolución en este lácteo: “Al principio el yogur no tenía mucho éxito porque era feo, entonces le fueron cambiando el gusto, la textura, más tarde sacaron los fortificados y después encontraron una veta magnífica cuando empezaron con el tema del tránsito lento y así el yogur se transformó en un producto que te ayuda a cagar”.


Sumar yogur + tránsito lento creó un nuevo nicho en el mercado, una veta magnífica.    


Y así fue como los “probióticos” empezaron a ser parte trascendente de la composición de estos alimentos: los fermentos o bacterias vivas prometen múltiples beneficios, y además de ayudar a la evacuación intestinal, se supone que también aumentan las defensas.

El Yakult, por ejemplo, ofrece probióticos en un pequeño envase característico de la marca y asegura que consumirlo ayuda a mejorar la digestión, a prevenir el estreñimiento, a mejorar la resistencia a las infecciones gastro-intestinales y a disminuir la generación de sustancias nocivas en los intestinos.


Según un especialista, estos productos no son nocivos para la salud.    


Otro de los productos que organiza su campaña publicitaria en relación a estos beneficios es el Actimel, que fue ampliamente denunciado por cadenas de mails que advertían sobre los peligros de consumirlo a largo plazo: “El Actimel provee al organismo una bacteria llamada L. Casei. Esta sustancia es generada normalmente por el 98 por ciento de los organismos, pero cuando se la suministra externamente por un tiempo prolongado, el cuerpo deja de elaborarla y paulatinamente ‘olvida’ que debe hacerlo y cómo hacerlo, sobre todo en personas menores de 14 años”, advierte el mail.

Para despejar dudas al respecto, minutouno.com consultó a Juan Carlos Ivancevich, presidente de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC), quien desmintió totalmente que este producto pueda resultar perjudicial para la salud: “Esto es completamente erróneo, porque el ser humano no produce bacterias como puede producir hormonas –aclara Ivancevich-, por lo tanto es imposible ‘que se olvide de producir’ algo que nunca produjo”, dice el especialista y señala que los probióticos reponen flora intestinal y que si bien el beneficio en personas sanas “se está estudiando”, sí se comprobó que es útil para el control de las diarreas de los lactantes y niños, para las diarreas provocadas por antibióticos y para las personas de edad avanzada.


Los publicistas manipulan las imágenes y las palabras para que la gente interprete que el producto aporta beneficios que no son reales.    


“Le presté especial atención a las publicidades –asegura Ivancevich- y observé que son muy cuidadas y no dicen nada que no sea cierto científicamente, pero la verdad es que los publicistas manejan las palabras y las imágenes para que la gente interprete que si toma Actimel se va a convertir en un súperhéroe, va a tener más fuerza, más energía y no va a tener sueño, pero esto lo hacen todas las empresas para vender”, explica el médico.

Martín Rocco coincide con el especialista y entiende que en 30 segundos una publicidad tiene que lograr impacto y ser recordada: “Vino gente de La Serenísima a ver el monólogo del yogur –dice el actor-. Se mataban de risa y decían que era tal cual”, cuenta Rocco.

Uno puede entender cómo funciona la mente de los publicistas, pero pensar que los probióticos van a  hacer tanto por el funcionamiento de los intestinos, ¿no será mucha responsabilidad para unos simples yogurcitos?

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