Castelar: la trama oculta del caso del joven que mató y enterró a su madre en el jardín de su casa
El homicida confesó el crimen mientras estaba detenido en un calabozo tras intentar matar a su padre.
Graciela Martínez era abogada y fue asesinada por su hijo. Foto: Diario Anticipos.
Mientras avanza la investigación del macabro crimen de Castelar, se conocen más detalles sobre quién era la víctima y las conductas de su hijo, el presunto asesino.
El detenido, identificado como Carlos Ignacio Costa Martínez, estaba bajo arresto en una comisaría de la Ciudad de Buenos Aires por intento de homicidio de su padre, y le confesó a un amigo lo que había sucedido con su progenitora, razón por la cual será imputado por ‘homicidio calificado’.
Poco después, y por orden de la fiscalía, se llevó a cabo un allanamiento de urgencia en una casa ubicada en la calle Arrecifes al 1200, donde se hizo presente personal de la Comisaría 8va. y allí encontraron el cadáver de Graciela Martínez, de 54 años, enterrado en la parte trasera y cubierto por bolsas de residuos.
El caso generó un fuerte impacto en el barrio donde vivía Martínez. Los vecinos indicaron que la mujer "se desvivía por su hijo", en particular después de la detención por el ataque contra su padre.
Martínez tenía un perfil muy respetado en la comunidad local. Entre 2001 y 2003 había trabajado en el Concejo Deliberante de Morón y continuaba activa en su profesión, habiendo participado incluso en congresos internacionales de derecho.
Quienes compartían el día a día con ella relataron que, aunque en el último tiempo ella residía sola, el joven solía visitarla y Graciela siempre se ocupaba de prepararle la comida o comprarle cosas: “Nos contaba que la debilidad de él eran los panqueques”.
El doble ataque familiar y una mentira para ocultar el cuerpo
Después del crimen de su madre, Carlos Ignacio Costa Martínez, de 24 años, había intentado asesinar a su propio padre en la Ciudad de Buenos Aires. El joven había ido hasta la empresa metalúrgica de su progenitor, ubicada en el barrio porteño de Villa Lugano. Allí, tras una fuerte discusión, lo apuñaló con una navaja retráctil y luego escapó en una camioneta Ford EcoSport, hasta que la Policía de la Ciudad lo interceptó en la Avenida General Paz. Su padre sobrevivió milagrosamente al ataque y quedó internado en el Hospital Santojanni.
Para ese momento, Graciela ya llevaba varios días muerta. Según la investigación judicial, el joven la habría asesinado el viernes 19 de junio tras una violenta discusión en la casa de Castelar. Para ocultar el crimen, envolvió el cuerpo en bolsas plásticas de consorcio y lo enterró en el fondo del jardín de la vivienda. Durante los días siguientes, Costa Martínez puso en marcha una fría coartada: cuando los vecinos o conocidos preguntaban por Graciela, él respondía con total naturalidad que su madre “se había ido de viaje”.
Con la orden del Juzgado de Garantías N°5 de Morón, la Policía bonaerense allanó la propiedad de la calle Arrecifes y confirmó el peor final al desenterrar el cuerpo de la abogada en el patio trasero. La causa, en manos del fiscal Javier María Ghessi de la UFI N°1 de Morón, quedó caratulada como homicidio calificado por el vínculo, un delito que contempla una pena única de prisión perpetua.
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