Cayó Sebastián Marset, el narco uruguayo más buscado de la región
El uruguayo de 34 años está acusado de ser uno de los autores intelectuales del homicido del fiscal Marcelo Pecci, asesinado durante su luna de miel.
El narco uruguayo Sebastián Marset fue extraditado desde Bolivia a Estados Unidos.
Sebastián Marset, el líder narcotraficante uruguayo, fue capturado este viernes 13 de marzo en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Lideraba una de las organizaciones criminales más importantes en Sudamérica y llevaba varios años prófugo.
"El operativo se desplegó en la madrugada, desde las 2:00 están trabajando los colegas de Bolivia para acorralarlo a él y a su estructura. Mucho vehículo blindado, mucha custodia, pero la información que yo recibí es que es positivo, ya se lo tiene asegurado a él", dijo Jalil Rachid, titular de la Secretaría Antidrogas de Paraguay, en diálogo con ABC Cardinal.
En imágenes difundidas por medios locales se observa a policías fuertemente armados salir de una vivienda de color blanco y custodiando a cuatro personas enmanilladas. Se presume que los detenidos eran parte de su equipo de seguridad.
Marset era uno de los narcotraficantes más buscados de Sudamérica en los últimos años. Se lo acusa principalmente de liderar una red internacional de tráfico de cocaína y lavado de dinero que opera entre Bolivia, Paraguay, Uruguay y Europa.
En 2023 escapó de un operativo policial en Santa Cruz de la Sierra, donde llevó una vida pública con otra identidad. Desde ese operativo del que logró huir, se desconocía su paradero.
En diciembre de 2025 había reaparecido públicamente en una entrevista con la radio 780 de Paraguay. En aquel momento, Marset se había conectado por videollamada, pero desde un paradero desconocido. A través de este medio, el delincuente había intentado negociar su entrega con la Justicia a cambio de la libertad de su familia.
En esa oportunidad, el narcotraficante también se mostró orgulloso de sus capacidades para escapar y evitar su captura: había asegurado que andaba por toda la región sin tener inconvenientes: "A mi no me atemoriza. Ando por todo Sudamérica, tranquilo, de un lado al otro sin ningún problema", advirtió.
“Yo lo único que pedía esa vez era que se dejara por fuera a mi familia. Eso era lo único que pedía. Y pedía ir a una cárcel normal y enfrentarme a la Justicia: tener un juicio, poder defenderme, tener mis abogados. No aceptaron. Me dijeron que no, que era imposible”, había detallado por entonces acerca de su proceso judicial.
Entre sus declaraciones, Marset también había especulado con que la Justicia lo quería sin vida: "Yo pienso que me quieren muerto por las cosas que sé, a que esté vivo. Por eso no aceptaron mi entrega pacífica", había dicho.
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