Comer sano no siempre es tan bueno

Sociedad

*La ortorexia es una nueva enfermedad que al igual que la bulimia y la anorexia afectan el comportamiento alimenticio.
* Quienes la padecen se obsesionan por comer saludable y llegan a suspender salidas con amigos o reuniones en casa de familiares por temor a lo que puedan ingerir.

Dicen que los extremos son malos y la obsesión por comer alimentos saludables no es la excepción a la regla. Pese a que su nombre científico se presta al chiste fácil, la ortorexia es una patología como la bulimia y la anorexia que afecta el orden alimenticio de las personas y genera consecuencias negativas.  


A veces dejan incluso de ir a la casa de sus familiares por el temor de los alimentos que puedan llegar a ingerir.    

 


Pero si en la bulimia y la anorexia el problema es la cantidad a comer, en esta patología la preocupación está puesta en el “qué comer”, específicamente en la calidad del alimento a ingerir.



La característica común a las personas que padecen éste tipo de trastorno es un desvelo por ingerir alimentos puros: dietéticos, de origen únicamente biológico y sin nada de transgénicos o productos artificiales.  “Se obsesionan por comer cosas naturales, es decir, si es pollo que no tenga conservantes y que sí o sí sea de granja. En el caso de las frutas y verduras, que no hayan sido tratadas con pesticidas”, ejemplificó a minutouno.com la licenciada en nutrición Leticia Radavero.

Para el doctor Alberto Cormillot la forma de comer de éstas personas de por sí llama la atención por acitudes extrañas en su comportamiento con la comida. “Descartan una forma de alimentarse variada”, dijo el especialista a minutouno.com.

¿Cómo detectar a un obsesivo por lo saludable?

Quienes tienen ortorexia prefieren sufrir hambre a comer alimentos que a su parecer son impuros. Cormillot señaló que su mismo nombre tiene que ver con lo “correcto”. “Tienen una rigidez de pensamiento y una conducta alimenticia muy rígida”, puntualizó el especialista. Mientras que Radavero añadió: “Es tal la obsesión que no pueden desenvolverse en el mundo real”.

Más allá de la extrema preocupación por comer alimentos saludables, los especialistas consultados coincidieron en que existen determinados síntomas para reconocer a una persona que padece ortorexia: se culpan o arrepienten cuando no ingieren alimentos “puros”, planifican excesivamente lo que comerán al día siguiente, se preocupan más por la calidad de los alimentos que por el placer de consumirlos y se aíslan socialmente por su manera de comer.

“Sentía que todo podía intoxicarme, cada vez que tenia que comer en un restaurante era una odisea y no había nada que me convenciera. En casa también la volvía loca a mi mamá para que comprara lo que yo quería. Fue precisamente ella quien me hizo tomar conciencia de la obsesión que tenia y me llevó a un nutricionista”, confesó la estudiante de 24 años Julieta Terrón.

El camino para la recuperación

Si bien la ortorexia no es una enfermedad mortal, puede acarrear tanto consecuencias sociales al verse impedidos de comer fuera de sus hogares como en la salud al carecer de vitaminas y calcio que pueden desembocar en osteoporosis. “No incluyen todos los nutrientes que el cuerpo necesita para estar bien”, dijo Cormillot.


 


Lo que en un comienzo se ve como un cambio saludable se transforma en un sinfn de prohibiciones.    

Además, las causas psicológicas son un factor elemental a tener en cuenta para la prevención y solución de la ortorexia. Radavero aconsejó realizar un tratamiento multidisciplinario que combine el trabajo de un especialista en nutrición con la contención de un psicólogo.


 


Por su parte, Cormillot manifestó que sufren trastornos alimenticios los más frágiles y vulnerables. "Quienes son más fuertes espiritualmente saben reconocer una campaña de marketing y si bien aceptan el ideal de delgadez de la sociedad, no dejan su vida en el intento", remató el especialista.

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