¿Cómo se cura a un machista?
* Una ficción televisiva recurre a un conjuro, ¿pero se puede hacer sin brujería?
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En la misma línea, Pisanelli corroboró la teoría de que el abandono de un hombre con estas características por una mujer “puede ser un escarmiento que funcione”. Esto, porque “el mayor miedo de un machista es el de ser abandonado”.
El sexólogo y psicólogo Norberto Litvinoff, en tanto, que considera “primitivo el camino de la venganza”, sostuvo que el machismo sí tiene “cura”: “La vida le da bofetadas al machista, y eso le genera dolor y sufrimiento, habilitando un posible cambio de actitud. Eso sucede cuando una mujer no se deja someter y hace tambalear estructuras propias del machista, logrando llegar a una negociación o acuerdo”. Y amplió: “También existen terapias y remedios homeopáticos”.
Fabian Fusaro, autor del libro “Mi ex novia”, aunque es de los que piensa que “el machista misógino no tiene cura”, coincide con Litvinoff en que “si se enamora, se pseudo-cura porque se vuelve un pelotudo. Entra en un conflicto interno porque no la puede maltratar”.
Mi mamá me mima
Los especialistas consultados coincidieron en que el origen de ese ser de las cavernas está en quien les dio la vida y los trajo al mundo: la madre.
“Los hombres son machistas porque tienen madre”, sentenció Pisanelli, que, por las dudas, aclara que no se trata de un chiste. Schapira coincidió: “Detrás de todo hombre hay una madre. Ellas y las suegras alimentan el machismo”.
Litvinoff pone la mirada explicativa: “Las madres sobreprotectoras ayudan a una postura machista de sus hijos desde varios lados: cuando el chico deja de ser lo que la madre quiere para ser él mismo, la madre lo ataca. Y allí empieza un cierto odio a las mujeres; o bien, se trata de una figura fuerte materna que desvaloriza al padre. Además, hay que tener en cuenta que algunas religiones ayudan a sostener el machismo”.
No obstante, no todo siempre es tan lineal y múltiples factores pueden alimentar el machismo, según aclaró Pisanelli.
Ciega, sordo, muda
Un hombre machista suele buscar compañías ante las cuales pueda hacer gala de su supuesta hombría. “Buscan mujeres con autoestima baja, dominables y ciegas, de esas que pueden estar llenas de cuernos, pero que no se dan cuenta. Buscan poder, como los chicos con sus juguetes, usarlos y tirarlos”, sostuvo Schapira. O bien, en palabras de Fusaro, a aquellas mujeres que “aburren y que son como pañales descartables, que se cagan y se tiran”.
Litvinoff explicó que esto es así debido a que “son justamente a esas mujeres a las que puede despreciar, desvalorizar, porque son las únicas que soportan esos tratos”.
Sin embargo, para el sexólogo no hay mejor remedio que la enfermedad: “La mujer que le hace frente lo enamora porque él no la puede humillar. Y es ahí cuando el machista empieza a suplicar, a angustiarse y a sufrir en carne propia lo que le hizo a las demás”.
La machista: la gata flora
No obstante, el machismo no es exclusivo del hombre. Las mujeres también pueden serlo, ejercerlo o sentirse cómodas con esa actitud.
“También tiene su costado lindo. ¿A qué mujer no le gusta que le abran la puerta de un auto o que le arreglen las cosas de la casa?”, reflexionó Schapira. Y las que se quejan, aconseja Fusaro, que “se aguanten, porque ellas los eligieron”.
Y vos, ¿qué escarmiento proponés?
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