Compulsividad y exclusión, motivos de los adictos al paco

Sociedad

*Según un estudio, mientras sólo el 37% de los adictos a otras drogas las consumen diariamente, el porcentaje trepa al 60% en el caso de los adictos al paco.
*El 43% llega a consumir entre 26 y 50 cigarrillos por día y el 29% más de 50.
*Mientras el índice de desocupación es de 24% entre los adictos a otras drogas, ese indicador trepa al 46% cuando se trata del paco.
*También es fuerte la relación entre paco y delito: el 41% de los que los consumen con asiduidad admitió haber robado en su casa, el 30% en la calle y el 29% fue detenido delinquiendo.

Los cambios en el perfil del adicto a las drogas y la necesidad de instrumentar nuevas estrategias para enfrentarlos son algunas de las principales consecuencias de la irrupción del paco en el mercado de las sustancias ilegales en los últimos años. Así se desprende de un informe elaborado a partir del testimonio de adictos en tratamiento que arroja fuertes diferencias entre el perfil de los consumidores habituales de paco y los que utilizan con asiduidad otras drogas. Entre ellas, una mayor compulsividad a consumir, la profundización de una situación de exclusión social muchas veces preexistente y la tendencia a financiar la adicción a través de la comisión de delitos.

El trabajo en cuestión fue realizado por la Subsecretaría de Atención a las Adicciones del Ministerio de Salud bonaerense y echa luz, además, sobre la forma en que llegan a la consulta los adictos al paco –generalmente a partir de un pedido de ayuda de sus madres- y  sobre su evolución en tratamiento: a pesar de que es alto el índice de deserción, es posible superar la adicción sin que queden secuelas físicas ni neurológicas.

Así, el trabajo muestra que mientras entre los adictos a otras drogas el consumo diario se produce en el 37% de los casos, entre los adictos al paco alcanza al 60%.

El dato también aparece en el primer estudio Etnográfico sobre el Consumo de Drogas elaborado por el mismo organismo en 2006, que revela que el 47% de los consumidores de paco reconocía consumir la droga diariamente una vez, 16% más de dos veces y 22% más de una decena de veces.

Cuando indaga en la situación laboral de los consumidores de paco y otras drogas, el trabajo establece que los primeros manifestaron estar desocupados en el 46% de los casos, mientras que sólo el 24% de los adictos a otras sustancias dice atravesar esa situación.

Según indicó Patricia Segovia, titular de la Subsecretaría de Atención a las Adicciones del Ministerio de Salud bonaerense, la desocupación y la situación de exclusión social es en la mayoría de los casos preexistente a la adicción, pero se potencia por ella.

El estudio indica también que es la calle el lugar privilegiado de consumo, más en el caso del paco que en el de otras drogas. Así, el 69% de los consumidores del residuo de la pasta básica de cocaína dijo consumir en la calle, mientras ese porcentaje alcanzó al 49% en el caso de los consumidores de otras sustancias.

Del mismo modo, mientras el 22% de los consumidores de otras drogas dijeron consumir en su casa, ese porcentaje alcanzó en el caso de los consumidores de paco sólo al 16%.

Entre los efectos específicos de la droga, el estudio destaca las afecciones neurológicas y pulmonares. También muestra como habitual que los consumidores asiduos de paco vean cosas que no existen (44,6% de los casos) o experimente estados de extrema paranoia (86,3% cree que alguien lo atacará).

Según Segovia, la aparición de esta nueva adicción, que es la principal en el 5% de los casos atendidos en los 185 centros de asistencia de la provincia de Buenos Aires, obligó a cambiar la estrategia de tratamiento.

“Antes la más utilizada era la internación, pero en el caso del paco no alcanza con esperar que el adicto pida ayuda. Hay que salir a buscarlo y actuar sobre su entorno”, dice Segovia.

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